sábado, 13 de junio de 2020

BATALLAS DE LAS GUERRAS NAPOLEÓNICAS


La Batalla de Bornhöved o Bornhöft fue una batalla acontecida el 7 de diciembre de 1813 entre un regimiento de caballería sueco bajo el mando de Bror Cederström y las tropas danesas del Príncipe Federico de Hesse reforzadas por un pequeño número de caballería polaca e infantería alemana. El choque se produjo en el pequeño pueblo de Bornhöft, en lo que hoy es Schleswig-Holstein, en el norte de Alemania. El enfrentamiento ocurrió durante la Guerra de la Sexta Coalición, parte de las Guerras Napoleónicas, y fue la última vez que las fuerzas suecas y danesas se encontraron en el campo de batalla.

La batalla[editar]

El príncipe heredero Carlos Juan lideró una división de los ejércitos del norte, incluido el Mörners husarregemente (más tarde el Kronprinsens husarregemente), bajo el mando del comandante de la caballería sueca Anders Fredrik Skjöldebrand, para perseguir al ejército danés en retirada. La idea era que la caballería sueca avanzara en paralelo con los daneses hasta que el general Wallmoden pudiera cortar su retirada y obligar a los daneses ahuyentados a rendirse.
Carlos Juan había sido muy económico con las fuerzas suecas durante toda la guerra y se contuvo deliberadamente para permitir que los aliados sufrieran grandes pérdidas mientras reservaba a las fuerzas suecas para su uso futuro. La caballería sueca, que se sentía excluida de todas las grandes batallas anteriores de la guerra, a lo que se añadía de que su regimiento no había participado en combate en la guerra de 1808-9 en la que se que perdió Finlandia, desobedeció sus órdenes y cabalgó directamente contra las fuerzas danesas. Chocó con la retaguardia danesa (formada por ulanos polacos, una fuerza de élite enviada por Napoleón para cubrir la retirada danesa) durante todo el día hasta que por la noche los suecos se encontraron con las principales fuerzas danesas reunidas en Bornhöved. Esta fuerza danesa compuesta por 2.500 efectivos estaba formada por infantería, caballería y artillería y normalmente no habría considerado la avanzada de la caballería sueca como una gran amenaza (dado que en un terreno tan difícil y tan cerca del anochecer un ataque de caballería frontal contra la infantería con el apoyo de la artillería sería pura tontería), pero como su retaguardia todavía estaba envuelta en peleas con las patrullas suecas, hizo que los daneses formaran en filas y esperaran.
Memorial de la batalla de Bornhöft.
Primero llegó la retaguardia danesa, todavía hostigada por algunos escuadrones suecos al mando del comandante Fritz von der Lancken y finalmente disipada por el asalto sueco. Los atacantes luego activaron la fuerza principal danesa y los daneses reunieron todas sus fuerzas a la vez, con un reconocimiento sueco derrotado y von der Lancken en retirada. Mientras tanto, la principal fuerza sueca comenzó a formar. Con siete escuadrones con un total de 471 hombres, comandados por el coronel Bror Cederström, la caballería sueca pasó inmediatamente al ataque, disolviendo las formaciones danesas y obligándoles a retirarse. La victoria sueca en Bornhöved llegó a ser un paso importante hacia el objetivo de Suecia de arrebatar Noruega a Dinamarca, finalmente logrado en el Tratado de Kiel.

Bornhöft.jpg









La batalla de Borodinó (en rusoБородино) tuvo lugar el 7 de septiembre de 1812 (26 de agosto según el antiguo calendario ruso). Es también conocida como la batalla del río Moscova, y fue la mayor y más sangrienta batalla de todas las Guerras Napoleónicas, enfrentando a cerca de un cuarto de millón de hombres.
Esta batalla enfrentó a la Grande Armée francesa bajo el mando de Napoleón I de Francia y al ejército de Alejandro I de Rusia, comandado por Mijaíl Kutúzov, cerca de la aldea de Borodinó, un pueblo al oeste de Mozhaysk. La batalla fue tácticamente poco concluyente para ambos ejércitos, y solo las consideraciones estratégicas de la misma forzaron a los rusos a retirarse. La conducta de Napoleón durante la batalla también mostró que sus decisiones tácticas trataban de impedir una victoria pírrica. El emperador francés sufría además de fiebres durante el transcurso de la batalla, lo que pudo traducirse en el poco característico alejamiento de los combates, así como por un plan de batalla más simple de lo habitual.

Batalla de Borodinó
Invasión napoleónica de Rusia, parte de las Guerras Napoleónicas
Borodino-Desarno-Large.jpg
La Batalla de Borodinó, obra de Desarno publicada en 1911 en el libro La Guerra Patriótica de 1812, de Bozheriánov.
Fecha7 de septiembre de 1812
LugarBorodinóMozhayskBandera de Rusia Rusia
Coordenadas55°31′00″N 35°49′00″ECoordenadas55°31′00″N 35°49′00″E (mapa)
ResultadoVictoria táctica francesa
Beligerantes
Bandera de Francia Imperio francés
Bandera de Polonia Gran Ducado de Varsovia
 Reino de Italia
Confederación del Rin
Bandera de Rusia Imperio ruso
Comandantes
 Napoleón I
Bandera de Francia Michel Ney
Bandera de Francia Joaquín Murat
 Eugène de Beauharnais
Bandera de Rusia Mijaíl Kutúzov
Bandera de Rusia Piotr Bagratión
Bandera de Rusia Mijaíl Barclay de Tolly
Fuerzas en combate
133 000 hombres y 587 cañones1120 000 hombres y 640 cañones1
Bajas
30 000 bajas144 000 bajas


El trasfondo de la batalla[editar]

La Grande Armée francesa había iniciado la invasión de Rusia en junio de 1812Alejandro I proclamó la Guerra Patriótica en defensa de la Madre Patria. Las fuerzas rusas, que anteriormente se concentraban en la frontera polaca, retrocedieron ante los invasores, ejecutando una política de tierra quemada al tiempo que se retiraban. Esta estrategia, criticada desde algunos sectores militares, significó la destitución del comandante en jefe ruso, el príncipe Mijaíl Barclay de Tolly. El nuevo comandante ruso, el príncipe Mijaíl Kutúzov, vio la sabiduría (ya que no el apoyo popular) de la estrategia de Barclay, y esperó hasta que las fuerzas francesas estuvieran a menos de 125 km de Moscú antes de enfrentarse a ellas. Kutúzov seleccionó un área eminentemente defendible cerca de la aldea de Borodinó, y desde el 3 de septiembre la fue fortificando con construcciones defensivas y con refuerzos de todo tipo.

Los ejércitos enfrentados[editar]

La batalla de Borodinó.
Se calculó por entonces que el ejército de Kutúzov estaba formado por unos 112 000 hombres, aunque esta cifra podría alcanzar los 125 000. Recientemente, sin embargo, algunos historiadores creen que la cifra real era mucho más elevada, entre 154 800 y 157 000.[cita requerida] Las razones para esta disparidad es la presencia de alrededor de 10 000 soldados irregulares cosacos, así como unos 30 000 milicianos rusos o opolchéniye (de estos últimos, muchos nunca tomaron parte en los combates, por lo que fueron descontados del total). De seguir esta norma, habría también que descontar del número de soldados implicados en la batalla a los 25 000 guardias imperiales que no llegaron a efectuar un solo disparo durante todo el día.
Dicho esto, la aparente superioridad numérica rusa en el campo de batalla no repercutió en el resultado de la contienda debido a que una considerable fracción de las mismas no llegó a intervenir. Por otro lado, sus posiciones fortificadas y su superioridad artillera (640 piezas contra 587 francesas) sí que suponían una ventaja frente a los franceses.

La batalla[editar]

Batalla de Borodinó, obra de Peter von Hess.
Cuando Napoleón encaró las defensas rusas, pareció que había abandonado sus tácticas usuales, ya que ordenó un ataque frontal contra los rusos. Esto se atribuye, como se dijo anteriormente, a la enfermedad que padecía. Se cree que con esto buscaba un encuentro decisivo que destruyera al ejército ruso en un solo día. El ataque inicial francés tuvo éxito, aunque a un elevado coste. El rey de NápolesJoaquín Murat, dirigió un ataque conjunto de la caballería y la infantería que a principios de la tarde había atravesado las líneas rusas y alcanzado el reducto de Rayevski, que perdieron y volvieron a retomar. Sin embargo, los rusos recurrieron a sus reservas, y el campo de batalla se convirtió en un sangriento montón de cadáveres y soldados luchando en total confusión. Un contraataque ruso fue desbaratado por la artillería francesa, y al caer la noche ambas partes se separaban, mientras las fuerzas rusas se iban retirando, al principio solo unos kilómetros, pero ya de noche cerrada comenzaban a retirarse más allá de Moscú.

Discusiones estadísticas[editar]

Napoleón cerca de Borodinó, por Vasili Vereshchaguin (1897).
La estimación de pérdidas varía de forma notable según la fuente. Los franceses aseguraron haber sufrido 28 000 muertos y heridos, incluyendo a 48 generales, de acuerdo con los datos aportados por el historiador Adam Zamoyski. Otras fuentes sitúan estas cifras en niveles mucho más altos, y Stephen Pope asegura que al menos 50 000 muertos podría ser una cifra razonable. Los rusos perdieron entre 38 500 y 58c000, siendo la cifra de 45c000 aceptada comúnmente. Por otra parte, se da una cifra combinada de unos 125 000 muertos, lo que la convierte en una de las batallas más sangrientas de la historia de la humanidad, aunque se dice que podría ser algo exagerada, ya que las estimaciones menores de 28 000 franceses y 38 500 rusos dan una cifra combinada de 66 500 muertos.
Alrededor de 8500 hombres cayeron durante cada hora de aquel fatídico día, el equivalente a una compañía completa cada minuto. En algunas divisiones, las bajas sobrepasaron el 80 % de sus efectivos previos a la batalla.
Estimando que entre un quinto y un tercio de las bajas totales fueron muertos en combate, se cree que de 12 000 a 25 000 soldados murieron en Borodinó. La batalla fue muy probablemente el día más sangriento de las Guerras Napoleónicas, y uno de los más sangrientos de la historia contemporánea, tal vez ni siquiera excedido por el primer día en el Somme en 1916, ni por ninguno de los tres días de la tercera batalla de Nankín en 1864.
Adam Zamoyski, en su cuenta detallada de la campaña rusa, proporciona cifras de 1 400 000 disparos efectuados por la infantería francesa, y de 60 000 a 91 000 por la artillería. Esto da un ritmo aproximado de unos 2300 disparos de mosquete por minuto por parte francesa.

Consecuencias[editar]

La retirada rusa permitió al ejército de Kutúzov asegurar las posiciones rusas en San Petersburgo, con el fin de abrir a los franceses el camino para llegar hasta Moscú, el 14 de septiembre de 1812, habiendo preparado la ciudad para privarla de vituallas, armas y suministros al ejército francés. Por ello, la captura de ésta proporcionó a los franceses pocos beneficios.
Esta batalla fue famosa por la descripción hecha de la misma por León Tolstói en su novela Guerra y paz (Parte Décima y Undécima). Franz Roubaud pintó un amplio panorama representando la batalla para el centenario de Borodinó, y fue instalado en la colina Poklónnaya para conmemorar el 150 aniversario del evento.








La batalla de Brión (25 y 26 de agosto de 1800) fue un enfrentamiento bélico entre tropas británicas y españolas, con victoria de las segundas, en el contexto de la guerra anglo-española iniciada en 1796 por España como aliada de Francia frente a Gran Bretaña. A la fecha de este combate, Francia estaba librando además la guerra napoleónica de la Segunda Coalición. La batalla tuvo lugar en diversos puntos cercanos a la Ría de Ferrol. Uno de ellos, el pueblo de Brión, le da nombre, aunque también se denomina en ocasiones Batalla de Doniños por ser esta una de las dos playas en las que desembarcaron los atacantes.

Batalla de Brión
Guerra anglo-española (1796-1802)
Castillosferrol.PNG
Ría de Ferrol
Fecha25 y 26 de agosto de 1800
LugarRía de Ferrol
ResultadoVictoria española
Beligerantes
Flag of Spain (1785–1873, 1875–1931).svg Reino de EspañaFlag of the United Kingdom.svg Reino Unido
Comandantes
Mariscal Donadío
Teniente General Moreno
Contralmirante Warren
General Pulteney
Fuerzas en combate
10 buques
~ 2.000 hombres
~ 100 buques:
     ~ 20 de guerra
     ~ 80 transportes
~ 15.000 hombres
Bajas
37 muertos
102 heridos
Fuentes españolas: Aprox. 1000 muertos y 800 heridos.

Fuentes británicas: 16 muertos y 68 heridos.

Antecedentes[editar]

Durante la Guerra de la Segunda Coalición, como parte de los planes militares contra sus enemigos franco-españoles, altos mandos del ejército británico recomendaron a su gobierno ejecutar un ataque por sorpresa contra un objetivo estratégico lo más desprotegido posible. Por ello, el Secretario de Estado para la Guerra Henry Dundas ordenó en 1800 una incursión en el puerto español de Ferrol (en la actual Provincia de La CoruñaGalicia), que disponía de unas defensas sumamente deficientes, a pesar de ser uno de los más relevantes de la Armada Española y de albergar un valioso arsenal. Además, en aquellos momentos fondeaban en él diez buques de guerra, entre ellos seis importantes navíos de línea, cuya destrucción, junto con la del puerto, ocasionaría un grave perjuicio a España. De esta forma pensaban los anglosajones contrarrestar la tenaz resistencia que la flota coaligada estaba oponiendo al bloqueo naval de Brest al que la estaban sometiendo.

Fuerzas españolas[editar]

  • San Hermenigildo - 112 cañones
  • Real Carlos - 112 cañones
  • San Fernando - 96 cañones
  • Argonauta - 80 cañones
  • San Antonio - 74 cañones
  • San Agustín - 74 cañones
  • Mercedes, fragata
  • Asunción, fragata
  • Clara, fragata
  • La Paz, fragata
  • Palomo, bergantín
  • Vivo, bergantín
  • 10 cañoneros
  • Regimiento de Infantería Asturias, 1º y 2º Batallón
  • Regimiento de Infantería Órdenes Militares, 2º Batallón
  • Regimiento de Infantería Inmemorial del Rey, 3º Batallón
  • Regimiento de Infantería Guadalajara
  • Regimiento de Infantería América, 2º Batallón
  • Regimiento de Infantería África, 1º Batallón
  • Regimiento Provincial de Pontevedra
  • Regimiento Provincial de Orense
  • División de Granaderos y Cazadores Provinciales de Galicia
  • Real Cuerpo de Artillería, 3º Batallón
  • Fachos, cuatro trozos de la comarca
  • Milicias
  • Fuerzas de marinería e Infantería de Marina pertenecientes a los navíos que se encontraban en el puerto.
  • Operarios de la Maestranza
  • Paisanos, 400 armados en el Arsenal para la defensa de la plaza.

Fuerzas británicas[editar]

La fuerza expedicionaria enviada a Ferrol, con intención de desembarcar allá, constaba aproximadamente de cien barcos, de los cuales unos veinte eran de guerra (navíos de línea, fragatas y bergantines) y el resto de transporte. Entre marinería, infantes, artilleros y fusileros, el contingente embarcado ascendía a unos quince mil hombres. El contralmirante John Borlase Warren era el encargado de trasladar a las tropas terrestres que dirigiría luego el general James Pulteney.

Batalla[editar]

Día 25[editar]

Hacia el mediodía del 25 de agosto de 1800, los vigías de la costa alertaron de la cercanía de una escuadra con pabellón francés, que les hizo sospechar que podría tratarse de una argucia británica para aproximarse a la costa haciéndose pasar por sus aliados. Sin embargo, las autoridades portuarias, entre ellas el comandante general del Departamento, Francisco Melgarejo, más pendientes de los festejos de la onomástica de la reina María Luisa de Parma, no le dieron importancia al asunto, pues por aquellas fechas era frecuente en la zona el tránsito de barcos de guerra.
Por el contrario, el comandante de la flota estacionada, Teniente General Juan Joaquín Moreno, acudió a verificar la información, y él mismo observó entonces cómo fondeaban los británicos en las playas de Doniños y San Jorge (o Sanjurjo), y a continuación destruían la artillería defensiva española más cercana. Desembarcaron luego unos diez mil hombres aproximadamente, básicamente siete regimientos de infantería y un cuerpo de fusileros, más dieciséis cañones de campaña.
Lo primero que hizo Moreno fue marchar a su buque insignia, el Real Carlos, y ordenar desembarcar en El Vispón a unos quinientos infantes de marina, que a continuación tomaron posiciones en Brión y La Graña. A ellos se sumarían poco después unos pocos soldados más enviados por el general Melgarejo, ya puesto al corriente de la situación por el Teniente General.
Otras medidas tomadas por Moreno fueron alejar sus barcos de las posiciones enemigas, instalar artillería en el Castillo de San Felipe y situar lanchas cañoneras en la bocana de la ría para impedir una posible entrada de buques británicos. Además, reforzó el contingente apostado en La Graña con doscientos marineros más. Melgarejo avisó a las guarniciones cercanas, y a las cinco de la tarde partió hacia el frente la División de Granaderos y Cazadores de Jubia, que arribaría a Catabois al anochecer.
Los británicos marcharon rodeando por ambos lados la Laguna de Doniños. Cuando ya caía la noche, en las alturas de La Graña encontraron resistencia de los españoles, que no duró mucho, ya que dada su inferioridad numérica se retiraron y refugiaron en el pueblo. Sin embargo, esto retraso a los hombres de Pulteney, quien no se atrevió a ocupar Brión en la oscuridad.

Día 26[editar]

Al amanecer del día 26, el mariscal de campo Conde de Donadío, quien ostentaba interinamente el mando militar de la plaza, quiso cortar al enemigo el acceso a Ferrol por el norte. Por ello, al frente del Batallón de Orense tomó posiciones desde Serantes a Valón. Además, las fuerzas de La Graña, que se reorganizaron durante la noche, habían vuelto a subir a Brión. El combate se reanudó cuando la División de Jubia, sin esperar órdenes, cargó contra el flanco izquierdo británico. A pesar de que sólo disponía de unos mil quinientos hombres más, a Donadío no le quedó entonces más remedio que ordenar un ataque general.
Los españoles repelieron por dos veces el empuje de los anglosajones, pero finalmente perdieron La Graña y Valón, y a la postre tuvieron que replegarse hacia Ferrol. Sólo el Castillo de San Felipe resistió la ofensiva gracias a sus dos piezas de artillería y a las lanchas cañoneras, así como al fuego abierto desde el fuerte de La Palma (en la orilla opuesta).
La batalla parecía decantarse hacia el lado británico, que dada su gran ventaja podía ahora avanzar definitivamente hacia Ferrol y conquistarla. No obstante, a pesar de su escaso número, los defensores habían opuesto una resistencia mayor de la esperada por Pulteney, quien había previsto ejecutar una operación rápida que sorprendiera al enemigo y que se saldara con escasas bajas propias. Además tuvo noticia de que acudían más refuerzos desde Mugardos y otros sitios. Por todo ello calculó mal el potencial del rival y pensó que se enfrentaba a una cantidad mayor de fuerzas que las que realmente se encontraban en el lugar. Habiendo perdido ya la capacidad de sorpresa, y ante el temor de sufrir demasiadas bajas, el general resolvió retirarse y reembarcar.
Hacia las once de la mañana los británicos iniciaron el repliege hacia la costa, y en torno a las dos de la tarde comenzaron a subir a las naves.

Consecuencias[editar]

Se calcula que Donadío, a última hora y tras recibir los nuevos refuerzos, pudo haber sumado bajo su mando el día 26 entre tres mil y cuatro mil hombres, incluyendo milicias de civiles armados. A pesar de ello, si Pulteney hubiera ejecutado con rapidez y determinación el ataque a Ferrol, seguramente habría obtenido un contundente triunfo y causado un gravísimo daño a la Armada Española. Su errónea evaluación de la situación se debió fundamentalmente a la ausencia de ojeadores que le informaran con exactitud del tamaño y disposición de las unidades españolas. También fueron determinantes las acertadas decisiones de Moreno, en especial las relativas a la artillería de San Felipe y a las lanchas cañoneras. Asimismo influyó la alta moral de las tropas defensoras que, a pesar de hallarse desprevenidas al principio, combatieron con tenacidad.
Para España la mayor consecuencia positiva de esta victoria táctica es haber salvado in extremis un arsenal y unos barcos cuya pérdida habría sido de gran importancia para el desarrollo de la guerra.
El Reino Unido intentó posteriormente otro ataque a la costa española, en octubre de ese mismo año una escuadra se presentó frente a Cádiz, pero desistió de sus intenciones ante la inminente llegada de una tormenta.

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