La conquista de Guatemala
Según Bernal Díaz del Castillo, Cortés decidió emprender la conquista de las tierras situadas hacia el sur porque sabía que “había pueblos y de mucha gente, y que había minas…”.(2) Esta aseveración evidencia una de las principales razones de la conquista, el acceso a la riqueza. Pero la conquista había encontrado otra justificación: la evangelización de la población nativa. Pedro de Alvarado, en compañía de sus hermanos Jorge, Gonzalo y Gómez, emprendió el camino hacia Guatemala acompañado de por lo menos 300 soldados, incluidos 120 escopeteros y ballesteros, además de 135 jinetes, piezas de artillería y más de 300 indígenas mexicanos (véase Ilustración 2.1). También llevó con él traductores y clérigos, cuya misión era predicar “las cosas tocantes a nuestra fe”.(3)
La región conquistada por Alvarado (las actuales repúblicas de Guatemala y El Salvador) estaba habitada por diversos pueblos organizados en unidades políticas diferenciadas, K’iche’s, Kaqchikeles, Tz’utujiles, Mames, Poqomames y Pipiles, entre otros, que coexistían en un espacio dominado por las tensiones y las rivalidades políticas.
Alvarado y su ejército entraron al actual territorio de Guatemala por Soconusco. El primer contacto entre españoles e indígenas tuvo lugar en Xetulul (Zapotitlán), territorio k’iche’, en febrero de 1524.(4) Aparentemente, los k’iche’s sabían de la llegada de los invasores y prepararon una emboscada, pero sufrieron su primera derrota. Alvarado y sus hombres se dirigieron entonces hacia el altiplano y en las proximidades de Xelajuj (Quezaltenango) se enfrentaron nuevamente con los k’iche’s.
Los k’iche’s habían intentado una alianza con los kaqchikeles y los tz’utujiles con el propósito de enfrentar juntos a los españoles pero la negativa de ambos pueblos, producto de la fragmentación política, tuvo como resultado que los k’iche’s enfrentaran solos al ejército invasor. La ventaja numérica de los indígenas se desdibujó ante el apabullante aparato militar de los españoles. En una lucha a todas luces desigual, la superioridad de las armas españolas y de la artillería se impuso sobre el arco y la flecha. Después de una larga y sangrienta batalla, los k’iche’s se rindieron.(5)
Ilustración 2.1
Fragmento del Lienzo de Quauhquecholan
El ejército español sale de Quauhquecholan. Un jinete va a la cabeza, seguido por dos españoles y por lo menos cuatro individuos con insignias aztecas, supuestamente capitanes de Quauhquecholan y comunidades vecinas. Nótese que los españoles se diferencian con tupidas barbas. FUENTE: Florine Asselbergs, “La conquista de Guatemala: nuevas perspectivas del Lienzo de Quauhquecholan en Puebla, México”, en: Mesoamérica 44 (diciembre 2002), p.16.
Los k’iche’s realizaron un último intento para librarse de los españoles e invitaron a Pedro de Alvarado a Gumarcaah, con el propósito de discutir los términos de la rendición. Se trataba de una emboscada para destruir al ejército de Alvarado, pero los españoles entraron en sospecha y descubrieron la estratagema. La reacción de Alvarado fue violenta y ordenó a sus soldados que no tuvieran piedad con los k’iche’s: “determiné de quemar a los señores, los cuales dijeron al tiempo que los quería quemar, como parecerá por sus confesiones, que ellos eran los que me habían mandado dar la guerra y los que la hacían”.(6) Gumarcaah fue saqueada y reducida a escombros y los k’iche’s cayeron bajo el dominio español, en marzo de 1524.
La derrota de los k’iche’s no significó la conquista automática de todo el territorio. Una vez sometidos, Alvarado se dirigió al altiplano central donde se asentaban los kaqchikeles, quienes le habían enviado dos mil hombres para apoyarlo en la guerra contra los k’iche’s. En su calidad de aliados, los kaqchikeles también lo asistieron en la conquista de los tz’utujiles, proporcionándole un gran número de combatientes. Los tz’utujiles se rindieron el 18 de abril.(7) En el lapso de dos meses, Alvarado había conquistado y sometido, por guerra o por alianza efímera, a los grupos de población indígena más importantes.
Ilustración 2.2
Lienzo de Quauhquecholan: los señores de Gumarcaah mueren en la hoguera
La escena describe diferentes acciones de guerra. En la parte superior central se distinguen dos hogueras en las que dos hombres, supuestamente los señores de Gumarcaah, arden en el fuego. FUENTE: Asselbergs, Op. cit., p.33.
Las guerras de conquista no terminaron ahí. Entre 1524 y 1529, Jorge y Gonzalo de Alvarado, en ausencia de su hermano Pedro, se encargaron de someter a los otros grupos asentados en el territorio guatemalteco y de aplacar los levantamientos de k’iche’s y kaqchikeles, quienes casi inmediatamente después de la ocupación de Iximché (abril de 1524) habían comprendido que en el proceso de conquista los españoles no necesitaban aliados.
Los kaqchikeles se rebelaron contra los excesos y abusos de los conquistadores en septiembre de 1524 y fueron derrotados definitivamente en 1530.(8) La resistencia ante los españoles, primero como invasores y después como explotadores de la fuerza de trabajo indígena, fue una constante durante el régimen colonial.
Pedro de Alvarado, a su regreso de una guerra agotadora y estéril en las costas del Pacífico, fundó en las cercanías de Iximché el primer asentamiento español en Guatemala, la ciudad de Santiago, el 25 de julio de 1524. Dos días más tarde, el cabildo, la primera de las instituciones españolas establecida en suelo guatemalteco, realizó su primera sesión ordinaria.
Pedro de Alvarado era un capitán español que se distinguió en la conquista de México por su valor y su capacidad de mando, por lo que Hernán Cortés decidió enviarlo a conquistar estas tierras y tratar de someterlas.
Según Bernal Díaz del Castillo, Alvarado salió de Tenochtitlán, México el 13 de noviembre de 1523, al frente de 300 soldados y numerosos indios auxiliares tlaxcaltecas. La llegada de la expedición conquistadora a Guatemala no fue una sorpresa; diversos hechos la habían anunciado ya a los naturales. Primero llegaron las noticias sobre la presencia de extraños en las costas.
Guatemala estaba habitada por muchos grupos indígenas. Los reyes Quichés habían tratado de unir a todos los grupos por la fuerza de las armas, pero no lo habían logrado. Los indios se enfrentaron a los españoles divididos entre ellos.
El primer combate fue a orillas del Río Tilapa. Esta batalla fue sangrienta, el invasor era poderoso, sus hombres montaban a caballo y tenían armas de fuego, pero los indígenas eran valientes, flechadores certeros y expertos en la lucha cuerpo a cuerpo. A Alvarado le fue duro vencerlos.
Luego de su primera victoria, los conquistadores se dirigieron a Zapotitlán, la capital de Xuchiltepec, en donde se libraron nuevas y reñidas batallas. La ciudad cayó finalmente en poder de los invasores. Después continuaron su avance hacia Xelajú, en Quetzaltenango, pero en el camino se encontraron con tropas indígenas comandadas por el principe Azumanché, pariente de Tecún Umán, se produjo una batalla en las faldas del volcán Santa María en la que murieron muchísimos guerreros, al grado que las aguas del Río Olintepeque se tiñieron de sangre; desde entonces los nativos le llamaron Xequijel, que quiere decir "río de sangre". En esta batalla perdió la vida el príncipe Azumanché.
El mando del ejército quiché pasó a manos de Tecún Umán, que se enfrentó a los invasores en las llanuras de Quetzaltenango, en los llamados Llanos del Pinal. Fue tan duro el combate que los hombres pelearon cuerpo a cuerpo. En esta sangrienta batalla muere heroicamente Tecún Umán y los quichés son vencidos.
Luego de la muerte de Tecún Umán, los reyes Quichés Oxib Quej y Belejeb Tzii pretendieron engañar a los españoles, instándoles a trasladarse a Gumarcaaj, capital de los Quichés, conocida también como Utatlán. Desde el principio, los castellanos sospecharon que el propósito de los reyes Quichés era atraerlos a la ciudad para quemarlos en ella. Alvarado mostró desconfianza, por lo que decidió alojarse en unos llanos de las afueras y no en la capital. A pesar de la insistencia de los reyes el conquistador se negó a entrar, y éste a su vez los invitó a visitarlo en su campamento. Alvarado tomó prisioneros a los reyes quichés, los acusó de traición e hizo que los quemaran vivos. También mandó a incendiar la ciudad de Gumarcaaj, según el Memorial de Sololá esto ocurrió el 7 de marzo de 1524.
Los reyes cakchiqueles Belejep-Qat y Cahi-Imox al saber de la derrota de los Quichés, recibieron a Alvarado en la ciudad de Iximché con toda clase de atenciones y le pidieron que los ayudara a combatir a sus enemigos los Tzutujiles. Estos vivían en las márgenes del lago de Atitlán, su capital era Chitinamit y su rey Tepepul. Alvarado aceptó gustosamente, envió mensajes a los tzutujiles ordenándoles que se rindieran pero éstos se negaron dándoles muerte a los emisarios. Entonces Alvarado decidió someterlos por la fuerza, se puso al frente de su ejército y atacó la ciudad; los tzutujiles se resistieron, pero terminaron al dominio español.
Desde la ciudad de Iximché los conquistadores emprendieron un ataque contra Izquintepeque (actualmente Escuintla), en la que resultaron victoriosos. Continuaron hacia el oriente a lo largo de la Costa Sur de Guatemala, entrando en lo que hoy es conocido como Guazacapán, en varios pueblos no hubo enfrentamiento, ya que los españoles eran recibidos en paz, pero luego los indios dejaban los pueblos y huían hacia las montañas. Pero al llegar a Pasaco los españoles fueron recibidos por un ejército desafiante al cual derrotaron con facilidad. Siguieron la expedición hasta cruzar el Río Paz, penetrando en lo que actualmente es El Salvador. En Acajutla, El Salvador, sostuvieron una batalla en la cual Alvarado resultó herido de una pierna quedando cojo para toda su vida. De Acajutla se dirigieron a Tucuxcalco, y de allí a Miguaclán (que encontraron despoblado), luego a Atehúan (Ateos), y finalmente llegaron a Cuscatlán, en donde fueron bien recibidos al principio, pero debido a los abusos de los españoles, los indígenas terminaron por huir hacia las montañas, de donde Alvarado ya no los pudo hacer bajar.
De regreso a Iximché el 21 de julio de 1524, el conquistador procedió a fundar una villa, la que después se convirtió en ciudad con el nombre de Santiago. Esto último probablemente ocurrió el 25 de julio de 1524, la ciudad fue llamada Guatemala, por ser éste el nombre del territorio de los cakchiqueles en lengua mexicana.
Poco tiempo después de la fundación de Santiago se desintegra la alianza entre los españoles y los cakchiqueles, por el mal trato que éstos últimos recibían de los conquistadores. Los cakchiqueles estuvieron a punto de vencer a los conquistadores ya que estaban militarmente bien organizados. Esta fue una de las rebeliones más importantes de la conquista. Después de cinco años de tenaz resistencia, finalmente se rindieron y muchos de ellos fueron hechos prisioneros. Según los "Anales de los Cakchiqueles" el rey Belejep-Qat pasó sus últimos días lavando oro en los ríos. Con esto terminó el poderío de los cakchiqueles y se consumó la conquista de Guatemala.
El conquistador de Guatemala viajó a México para ayudar a combatir a los indígenas que se habían sublevado. Cuando iba subiendo un cerro, el jinete que iba adelante de él rodó con todo y su caballo y lo atropelló resultando terriblemente herido. Después de varios días de sufrimiento, Alvarado falleció en Guadalajara el 4 de julio de 1541.
Guatemala
Pocos militares españoles participaron en tantas conquistas. Pedro de Alvarado, un joven oficial español, estuvo en la de Cuba, México, Guatemala, El Salvador, Perú y Ecuador. En sus intervenciones se caracterizó por la crueldad implacable que utilizaba. Murió arrollado por un caballo, en medio de una batalla.
Redacción de Crónica Cultura
En 1492, Cristóbal Colón llega a América. Pronto Europa pone sus ojos en el Nuevo Mundo, del que se esperan grandes riquezas y nuevos pueblos evangelizados. España, que patrocinó aquel descubrimiento histórico por medio de los Reyes Católicos, Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, asume una agresiva iniciativa para conquistar territorios en el inicio del siglo XVI.
En 1512, el virrey Diego Colón desembarca en La Española y entre su fuerza militar viaja un joven de 27 años, Pedro de Alvarado, quien un año después inicia un largo recorrido militar por Cuba y posteriormente México, país en donde aparecen sus primeras huellas significativas, tanto militares como familiares.
Bernal Díaz del Castillo lo describe así: Alvarado tenía buen cuerpo y era muy activo, de buenos modos y trato y siempre estaba sonriendo. Era gran jinete, gustaba de vestir bien; usaba una cadena pequeña con una joya y usaba un anillo con un buen diamante. Pero hablaba demasiado y era muy tramposo en los juegos.
Al mando de Hernán Cortés, los españoles tuvieron pocos problemas para someter a los tlaxcaltecas, cuyo príncipe, Xicohténcatl, entregó a varias mujeres como muestra de su sometimiento, una de ellas, de sangre noble y bautizada como Doña Luisa, fue entregada al joven capitán Alvarado, con quien tuvo dos hijos, Pedro y Leonor, quien años más tarde se casó con Pedro Portocarrero, y tras enviudar, con el duque Francisco de la Cueva.
Pero si destacaba en lo familiar, en lo militar también lo hizo. En 1520, durante una ausencia de Cortés, es Alvarado quien asume el mando de la tropa, pero en una demostración de fuerza y poder sobre los mexicas. Aprovecha una celebración que tenían en el Templo Mayor de la ciudad y ordena una matanza, supuestamente para impedir una rebelión que se fraguaba contra los españoles.
El resultado es un nuevo alzamiento de los mexicas, quienes obligan a huir a los españoles y casi los acaban en la llamada Noche Triste, porque solo unos pocos conquistadores logran escapar, entre ellos, Alvarado. Según los escritos de Bernal Díaz del Castillo, es después de la Matanza del Templo Mayor, cuando los mexicas principian a llamar Tonatiuh a quien poco después conquistaría Guatemala, por ser alto y rubio.
La conquista de Guatemala
Tras aquellos trágicos acontecimientos, Cortés no deja de demostrar su disgusto hacia Alvarado. Sin embargo, la conquista de México continúa, y pronto se toma la capital azteca, Tenochtitlán. Ya para entonces, según los escritos del propio Díaz del Castillo, los españoles reciben la noticia de que más al sur había pueblos y de mucha gente y que había minas […] lo que despierta la ambición de los conquistadores.
Es entonces cuando Alvarado, en compañía de sus hermanos Gonzalo, Jorge y Gómez, emprenden camino hacia lo que hoy es Guatemala, con 300 soldados, entre ellos 135 jinetes, 120 escopeteros y ballesteros, así como piezas de artillería, junto con un número similar de indígenas mexicanos. Iban además varios sacerdotes católicos, quienes tenían que predicar el evangelio y mostrar las cosas tocantes a nuestra fe (Historia verdadera de la conquista de la Nueva España).
Alvarado llega a Soconusco a finales de 1523, y en 1524 principian las batallas de la conquista de Guatemala, cuando los españoles enfrentan a los k’iche’s, en el lugar llamado Xetulul (hoy Zapotitlán). Fue la primera batalla y la primera victoria de los españoles, que tenían una fuerza militar muy superior. Aparentemente no fue suficiente con que los k’iche’s supieran de la llegada de los conquistadores y prepararan una emboscada.
A partir de ese momento, las fuerzas de Alvarado avanzaron y encontraron poca resistencia de Kaqchikeles, Tz’utujiles, Mames, Poqomames y Pipiles. Los k’iche’s intentaron incluso hacer alianza con los dos primeros pueblos, pero las diferencias políticas entre ellos, previo a la llegada de los españoles, impidieron cualquier acuerdo, por lo que fueron principalmente ellos quienes tuvieron que librar las batallas contra los conquistadores.
Es en el mismo mes de febrero que se enfrentan a ellos en Xelajuj (Quetzaltenango), en donde se dieron varias batallas. En la primera de ellas, sucedió lo que se cuenta en la leyenda, de que el propio Tonatiuh, Alvarado, dio muerte al príncipe maya, Tecún Umán.
Las fuerzas de Alvarado fueron implacables. Antes de un mes llegaron a Q’umarkaj, la capital del reino k’iche’ y la arrasaron, antes de avanzar a Iximché, en donde logran la alianza con los cakchiqueles, lo que allana la victoria y permite que se impongan como fuerza conquistadora, aunque antes tuvieron que derrotar a zutuhiles a orillas de Atitlán y a los pipiles en Izcuintepeque.
Alvarado avanzó de triunfo en triunfo y mantuvo férrea mano militar durante todo el período de la conquista, reduciendo a pueblos enteros y sofocando cualquier intento de rebelión que se diera en el territorio.
Se le reconoce como el fundador de la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, el 25 de julio de 1524. Durante uno de sus viajes a España, en 1527, los cakchiqueles se rebelaron contra los españoles, y obligaron a que la ciudad se tuviera que trasladar, bajo las órdenes de Jorge de Alvarado, hacia el Valle de Almolonga, en las faldas del volcán de Agua.
A Pedro de Alvarado se le reconoce también como el conquistador de El Salvador, en aquel entonces un señorío maya conocido con el nombre de Cizcatán.
Tuvo dos intervenciones militares más como conquistador, la de Perú y un paso por Ecuador, pero en ninguna llegó a jugar un papel destacado. Si hubiera tenido éxito en tierras peruanas, su nombre habría destacado en la conquista de las tres grandes culturas de América: aztecas, mayas e incas.


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