Iglesias de la provincia de Cádiz
La iglesia de San Pedro de la localidad de Arcos de la Frontera, en la provincia de Cádiz (España) es un templo católico que representa uno de los grandes exponentes de la arquitectura religiosa de finales del gótico de esta provincia.
Es una templo de una sola nave, de planta rectangular, a la que se le adosan seis capillas laterales, tres a cada lado, con un porche interior a los pies de un triple arco de acceso a la nave del templo. En su interior conserva la solemne armonía del gótico original, sin que desentone la nutrida presencia de elementos renacentistas y sobre todo barrocos con los que más tarde se completa.
Cuenta con un total de tres portadas, si bien sólo es practicable la del lado del evangelio, a través de la planta baja de la majestuosa torre-fachada que domina el conjunto y también la imagen de toda la ciudad.
Exterior
Del exterior del templo apenas es visible poco más de la gran torre-fachada, de planta cuadrada, con tres cuerpos de altura: portada, balcón y campanario, rematada por reloj y una singular espadaña. De cronología posterior al resto de la iglesia, se realiza ya bajo la estética del barroco. Se atribuye su comienzo a Manuel Gómez, maestro mayor de Jerez de la Frontera, en 1728, según las trazas del arquitecto Diego Antonio Díaz; y posteriormente, y tras las consecuencias del Terremoto de Lisboa de 1755 se acometen nuevas obras en ella, levantándose el cuerpo de campanas bajo la dirección del arquitecto sevillano Pedro de Silva, a partir de 1759.
La puerta de acceso está flanqueada por doble columna pareada y doble hornacina en los intercolumnios, superpuestos y con imágenes, conjunto sobre el que corre un fuerte entablamento en cuyo centro se sitúa una imagen del titular, San Pedro, sobre ménsula, en hueco adintelado.
Interior
Correspondiente a los cánones del gótico, su ábside es profundo y poligonal, con siete lados o lienzos, sin ornamentación ni ventanas; e interiormente lo ocupa un gran retablo,
Las capillas primeras de ambos lados de la nave forman como un crucero y se terminan en la primera mitad del siglo XVII. La del lado del evangelio, llamada Del Perdón, la funda la familia Ayllón en 1502 en recuerdo de la batalla del cercano Guadalete de 1483, y en ella aparecen las banderas que recuerdan la victoria del alcaide de la ciudad de Arcos Juan Ayllón sobre los musulmanes. La preside un retablo del siglo XVIII, y en un lateral, sobre otro plateresco del XVI se puede admirar un notable altorrelieve de la Santa Cena.
Otra gran capilla de esta iglesia es la Del Sagrario, a los pies de la nave de la epístola, construcción barroca de los siglos XVII y XVIII, con retablos de gran calidad, e imágenes del círculo artístico de Pedro Duque Cornejo.
A los pies de la iglesia y frente al presbiterio se alza el coro barroco del siglo XVIII, cerrado en su frente con artística reja y facistol en el centro. Alrededor se dispone una valiosa sillería realizada en caoba, cedro y ébano, con relieves que representan a santos y escenas de la pasión de Cristo.
La cubierta del templo es una triple bóveda de crucería con espinazo, como también lo es la del ábside, que muestra un bello abanico de gruesos nervios ramificados.
Retablo mayor
El retablo mayor es el más antiguo de la provincia de Cádiz, de bella factura y construido entre los años 1538 y 1547 con las características del último gótico y algunos elementos renacentistas. Tiene la importancia de ser uno de los pocos ejemplos de retablo de estructura gótica en el arzobispado de Sevilla.
De estructura gótica y realizado en madera dorado, cuenta con dos cuerpos de altura y siete calles más dos alas laterales, en el centro tiene imágenes atribuidas a Antón Vázquez, quedando el resto ocupado por 24 pinturas sobre tablas, obra de los pintores Hernando de Esturmio, Pedro Fernández de Guadalupe y Antón Sánchez de Guadalupe. Se encuentra coronado con una crestería en su parte superior.
En el centro del banco del retablo sobresale el tabernáculo, añadido de mediados del XVIII. En las cajas se disponen las tablas que representan escenas de la vida de Jesús, la Adoración, los Evangelistas, escenas de la vida de san Pedro y san Pablo y se completa con las imágenes de san Pedro y san Pablo, san Agustín, san Gregorio y las imágenes de san José y una santa mártir no identificada en los extremos del banco.1
El retablo también cuenta con una calidad considerable de esculturas y relieves, la mayor parte contemporáneas a la construcción del retablo. Las dos obras más representativas se encuentran en la calle central, son las imágenes de san Pedro y las figuras del Resucitado y la Magdalena. Otras imágenes menores son las figuras de dos arcángeles de pequeño tamaño, sobre los brazos del sillón sobre los que se sienta san Pedro.
La iglesia de San Isidro Labrador es un templo de culto católico situado en la localidad andaluza de Los Barrios, España. El edificio se encuentra situado en la confluencia de la calle Santísima Trinidad y la calle Jesús, María y José con su fachada principal en la Plaza de la Iglesia, donde también se encuentra la Casa Consistorial de la Villa.
Tras la toma de la ciudad de Gibraltar en 1704 por parte de las tropas anglo-holandesas un buen número de exiliados gibraltareños se asentaron provisionalmente en los alrededores de la ermita de San Isidro en un pequeño núcleo rural denominado Los Barrios situado en la ribera del río Palmones. Con el paso de los años y tras los infructuosos intentos de reconquista del Peñón por parte de las tropas españolas este asentamiento provisional fue ganando población dando origen a la actual Villa de Los Barrios.1 2
En 1719 la población era tal que la original ermita no podía cumplir las necesidades espirituales de la población por lo que el párroco de ésta, Pedro de Rosas Plasencia, quiso ampliar la ermita con apoyo de los vecinos. Sin embargo por orden del obispo de Cádiz, Lorenzo Armengual de la Mota, las obras se paralizaron ordenando éste construir un nuevo templo en 1724. Las obras debieron comenzar en el año 1727 pero debido a la falta de presupuesto los plazos no llegaron a cumplirse. Viendo esto el nuevo obispo de Cádiz Fray Tomás del Valle encargó un informe sobre el estado de las obras a Fernando Luís de Espino y a fray José de San Miguel. De este modo las obras pudieron reanudarse a partir de 1755 de la mano del arquitecto fray José de San Miguel terminando y consagrándose en 1760. Este original templo de planta cuadrada con espadaña en su fachada fue ampliado a partir de 1756 tras la segregación de la Villa de Los Barrios de la ciudad de San Roque y gracias a donaciones particulares. De este modo en 1766 comenzaron las obras de la torre fachada de adscripción barroca que se observa en la actualidad de la mano del mismo arquitecto del resto del edificio. Aunque en un principio la torre fachada fue criticada por sus exageradas dimensiones para un templo de una sola nave las posteriores ampliaciones consistentes en la adición de dos naves laterales acabó dando armonía al conjunto.3
La iglesia de San Isidro Labrador a día de hoy se presenta con planta en cruz latina con tres naves y crucero. Las naves laterales poseen capillas en sus muros y se separan de la nave central mediante pilastras y en su intersección con el crucero mediante columnas toscanas. Poseen bóvedas en arista a diferencia de la nave central que posee una bóveda de medio cañón con lunetos. La fachada posee tres cuerpos. Los cuerpos laterales poseen tejado a un agua y carece de ornamentación excepto sendos óculos que dan luz al interior del templo. El cuerpo central es una torre-fachada de cuatro cuerpos construido con sillares vistos. Los dos cuerpos inferiores corresponden a la portada. El inferior posee cuatro columnas tosacanas que enmarcan una puerta apuntada y sendas hornacinas a sus lados. El segundo cuerpo posee un vano o balcón enmarcado por columnas jónicas y rematado por frontón. Los dos cuerpos superiores se corresponden a la torre campanario. Tienen planta rectangular achaflanada. Ambos cuerpos tienen campanas situándose la del cuerpo inferior en un vano abierto en el frente y las del cuerpo superior en los cuatro lados y en los chaflanes.
La Iglesia Mayor Prioral es una basílica menor situada en la localidad de El Puerto de Santa María (Provincia de Cádiz, Andalucía, España). Su ubicación en la ciudad está en la Plaza de España, junto a ella se encuentra la Capilla de Aurora y el Museo Municipal.
Historia
Se levanta en la parte alta de la ciudad, y su fábrica está documentada desde el año 1486, coincidiendo con la etapa de apogeo constructivo que fomentan los Duques de Medinaceli, señores jurisdiccionales de la entonces villa y promotores de esta obra. Como la mayoría de los grandes edificios de esta zona y la propia Catedral de Sevilla, la iglesia se construye con piedra arenisca procedente de la sierra de San Cristóbal.
El primer Maestro de Obras de esta iglesia del que se tienen noticias es Alonso Rodríguez, quien trabajaba por entonces en la catedral hispalense y en algunas otras iglesias de aquella diócesis, así como en el Monasterio de la Victoria de esta localidad, de financiación ducal, de 1504. En el año 1493 el templo ya se encontraba abierto al culto, aunque aún tardaría años en concluirse. De esta primera etapa se conserva la fachada de los pies o Del Perdón, de estilo gótico tardío; quizás inacabada por A. Rodríguez, o puede que arruinada, como otras partes del templo, a raíz del terremoto de 1636.
Por los efectos de dicho terremoto se producen importantes daños, desplomándose la nave principal del templo y quedando el resto del edificio en muy malas condiciones. Entonces se acomete una reedificación del templo que dura casi toda la segunda mitad del siglo XVII y que corre a cargo primero de Antón Martín Calafate, quien recibe las obras en 1647 y utiliza parte de la iglesia antigua que aún se conservaba como eran los muros exteriores, el ábside y algunas capillas.
Posteriormente, y a partir de 1659, el nuevo Maestro Mayor de la villa, Francisco de Guindos, se hace cargo de la obra, levantando las bóvedas de crucería y abriendo nuevas capillas. De esta época es la espléndida puerta lateral llamada Puerta del Sol, realizada a la manera de fachada-retablo, donde se incluyen notables elementos decorativos de tipo plateresco. En el centro de una hornacina del cuerpo alto de la portada se aloja la imagen de la patrona de la localidad, Nuestra Señora de los Milagros, sobre el Castillo de San Marcos, símbolo principal del escudo de la ciudad. El remate superior de esta portada es un ático de cornisa curvilínea con dos grandes óculos sobre el que se disponen las alegorías de las virtudes teologales, todo ello entre una profusa decoración de tipología plateresca, poco frecuente en esta zona.
Se inauguró el templo reconstruido, aunque no definitivamente terminado, en el año 1671.
Del interior de la iglesia, donde existen muchas e interesantes obras de arte, se pueden destacar el magnífico retablo de plata mexicana realizado en 1682 por el platero José Medina en San Luis de Potosí (México), situado en la Capilla del Sagrario; el retablo barroco del siglo XVI de la Capilla de la Virgen de los Milagros, de la escuela de Pedro Duque Cornejo; la sillería del Coro, atribuida a Juan Bautista Vázquez el Joven, y el baldaquino monumental de estilo neoclásico levantado en el centro del presbiterio a finales del siglo XVIII por el reconocido arquitecto local Torcuato Benjumeda.
En 1982 fue otorgada como Bien de Interés Cultural, La Prioral está declarada Monumento, como queda recogido y publicado en el B.O.E.
Lamentablemente, en la actualidad, la Iglesia Mayor Prioral presenta un estado de conservación deficiente, tanto en el interior (fachada y cubiertas) como en el interior, ante la desidia de las distintas administraciones.
En 2013 se convirtió en Santuario Diocesano y en octubre de 2014 el templo fue elevado a la dignidad de Basílica menor por el Papa Francisco, siendo consagrado como tal el 25 de enero de 2015.
Elementos de la iglesia
En su exterior, junto la entrada principal hacia la iglesia se encuentra a la derecha de esta una pequeña torre en el cual se encuentra un reloj, y sobre la entrada principal el campanario compuesto por 5 campanas de varios tamaños, 4 en la parte interior y una pequeña en la parte superior.
Curiosidades
Antiguamente las catacumbas estaban expuestas al público, los curiosos podían bajar a ellas y observar los restos, pero esta idea de tener las catatumbas expuestas a las personas que quisieran verlas fue clausurada, al entrar en la iglesia, si observamos bien vemos dos entradas hechas de mármol. Según se comenta, se abren cada cierto tiempo para el mantenimiento de dicho lugar.
Se dispone de imágenes del interior de una de estas estancias subterráneas en una de esas "exposiciones públicas", en febrero de 1978 que motivaron, por la falta de civismo de los visitantes, que nunca más se volvieran a abrir al público. En una de estas imágenes se pueden observar las "pintas" y dibujos que algunos de los visitantes dejaron como demostración de lo expuesto.
La estancia está compuesta por un pasillo de aproximadamente 12 metros, con otro pasillo perpendicular al principal, y muros sellando estos en los extremos y en el acceso al coro, aunque manteniendo las escaleras de acceso al mismo. En las paredes de estos pasillos, a distintos nieles se pueden observar los nichos, sellados con ladrillos de barro, donde tras violentarlos, se podían observar hasta tres cuerpos en algunos de estos nichos. En la parte superior de estas paredes también se encontraron vasijas de barro y recipientes que quizás sirvieron para quemar incienso y/o portar la cal que luego vertían sobre los cuerpos.
Durante esta "exposición pública", se observó también que todos los restos estaban vestidos todos "con mortaja de saco" y cubiertos de cal, quizás para acelerar la descomposición y evitar contagios de los que, dedujeron, podrían tratarse de "afectados por la peste". Sobre fechas y datos ciertos o contrastados, poco se pudo averiguar al tratarse de un recinto bajo la tutela de la iglesia y la negativa de sus responsables provinciales a la solicitud de acceso a los archivos para su estudio y comprobación.
Realmente es un tesoro y digno de estudio para, en todo caso, exponer los resultados y el material gráfico resultante, pero nunca permitir la visita a las estancias.
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