jueves, 26 de enero de 2017

Iglesias por países - España


La iglesia del Sagrario o iglesia de Santa María del Sagrario es un templo situado en la ciudad de MálagaEspaña. Se trata de una iglesia levantada entre los siglos XV y XVIII, ubicada en el centro histórico, en calle Santa María. Es de estilo gótico isabelino y contiene un retablo plateresco.
En su interior se encuentra desde 1944 un retablo plateresco, obra de Juan de Balmaseda, proveniente de la iglesia de San Pedro de Becerril de Campos (Palencia).
Es Bien de Interés Cultural desde 1931.

Historia

El proyecto ha sido atribuido por distintos autores a arquitectos como Enrique Egas o Juan Guas, siendo su construcción obra de fray Bernardo Manrique de Lara. Sus comienzos fueron difíciles, paralizándose las obras en el año 1525 y acabándose finalmente en el siglo XVIII. Se sabe que justo en esa época (siglo XVIII) se hubo de derribar el primer edificio por encontrarse en ruinas y se construyó de nuevo. La escalera de acceso fue derribada en 1862, para el paso de Isabel II, volviéndose a construir en los años 1940 por Enrique Mencía.

Portada

Portada gótica isabelina.
La portada gótica por la que se accede a la iglesia del Sagrario es la obra más antigua del conjunto catedralicio. Se cree que fue abierta en 1498 en la base del alminar de la vieja mezquita, bajo el mandato del primer obispo de Málaga, Diego Ramírez de Villaescusa. La portada es una obra maestra del gótico isabelino.

Estructura

Actualmente la iglesia tiene planta de las denominadas de cajón, con una única nave rectangular y cabecera plana. Su interior se encuentra cubierto con bóveda de cañón con arcos fajones y lunetos, donde resalta la rica ornamentación barroca dorada aplicada sobre las molduras y perfiles de las aristas. A los pies de los muros y a ambos lados se levantan pequeños retablos de tintes rococó muy elaborados, adosados a ellos, sobre los que cuelgan unos poco usuales cuadros de personajes religiosos de sección circular.
En esta Iglesia se encuentra radicada la Cofradía del Cristo Mutilado.







La iglesia de San Martín de Sevilla es uno de los templos más antiguos de la ciudad. Es la sede de la Hermandad de la Lanzada.

Descripción

Su construcción debió de realizarse durante el siglo XV, y se cree que en ella intervino Alonso Rodríguez, maestro mayor de la Catedral hispalense y de las iglesias de la archidiócesis entre los años 1496 y 1513, encargándose del cerramiento de sus bóvedas.
Se trata de uno de los escasos templos góticos de Sevilla que nos han llegado hasta nuestros días (junto con la iglesia de Santa Ana o la propia catedral); constituido en este caso por una sola y amplia nave cuyos tramos se cubren con bóvedas nervadas, unidas longitudinalmente por medio de un espinazo central, que se sustentan lateralmente con grandes contrafuertes. Tanto los muros de la iglesia como los tramos de las bóvedas entre los nervios, están construidos en su totalidad en ladrillo.
Exteriormente cuenta con dos fachadas; la principal a los pies con una portada gótica muy modesta con doble arco apuntado que se adelanta respecto al paramento principal y se remata superiormente con un sencillo tejaroz. Junto a ella aparece la torre realizada en ladrillo, en cuyo cuerpo superior de campanas se abren los huecos, acabados en arco de herradura enmarcados en alfiz y asentados sobre una sencilla imposta.
Retablo manierista de la segunda mitad del XVI, atribuido a Isidro de Villoldo.
La iglesia fue sometida a importantes reformas durante el siglo XVIII, y en especial a consecuencia de los daños recibidos por el terremoto de Lisboa de 1755. Por entonces se añadió en su antigua torre un chapitel de estilo barroco, eliminado posteriormente tras la restauración realizada por el arquitecto Rafael Manzano Martos durante la década de 1970, quedando además desde entonces sus paramentos interiores sin los enlucidos añadidos.
Su retablo mayor fue diseñado en el año 1606 por el arquitecto italiano Vermondo Resta, y organiza sus distintos espacios a través de columnas de estilo corintio y fuste estriado. Dentro de los artistas que intervinieron en su realización destacan las figuras de Andrés de Ocampo y Diego López Bueno, y pinturas del italiano Girolamo Lucenti de Correggio. Este retablo fue luego modificado en los últimos años del siglo XVII cuando se colocó el camarín central. Dos años más tarde y por encargo de Diego Gallegos, clérigo de San Martín, otro pintor italiano activo en Sevilla, Juan Gui, proporcionó un Descendimiento de la Cruz rematado en medio punto.1

En el templo permanece enterrado el imaginero cordobés Juan de Mesa, tal como reza una placa conmemorativa que figura en su fachada lateral.
Bien de Interés Cultural, la Iglesia de San Martín de Sevilla está declarada como Monumento y su publicción como tal aparece inscrita en BOJA del año 2002.

Hermandades

Esta iglesia es la sede canónica, desde el año 1932, de la Hermandad de La Lanzada (Sevilla) y desde siglos anteriores alberga a la Virgen de La Espernza -Divina Enfermera- centro de devoción de la collación de San Martín (ésta virgen es titular también de la Hermandad de La Lanzada (Sevilla) desde 1981).
A lo largo de su historia la iglesia ha sido sede de diferentes hermandades ya extinguidas, como la Hermandad de la Virgen de Europa, la Hermandad de la Divina Maestra o la Hermandad de la Santa Espina y la Inmaculada Concepción (esta última fusionada con la Hermandad de La Lanzada (Sevilla)). Es recomendable visitar este templo en Navidades para ver el Belén que monta la Hermandad de La Lanzada (Sevilla). La sala de exposiciones de la iglesia y La Lanzada es visitable.
Recomendable también visitar este templo en la mañana del Domingo de Ramos y en la del Miércoles Santo para ver los pasos en su mayor esplendor ya montados.
El primer sábado de octubre procesiona la Virgen de la Esperanza Divina Enfermera por las calles del Centro de Sevilla.
Iglesia de San Martín. Sevilla.jpg






La primitiva iglesia de Santa María de la Mesa son las ruinas una antigua iglesia, anteriormente mezquita, que se encuentran en la localidad de Zahara.

Origen

Tras la conquista de Zahara de la Sierra por parte de las huestes del infante don Fernando de Antequera en 1407, se erigió como iglesia la antigua mezquita de los musulmanes granadinos que acababan de ser expulsados de la villa y fortaleza. Cuentan las crónicas contemporáneas, que la cruz que traía delante de sí el Infante se colocó en la mezquita, que se convirtió inmediatamente en iglesia al bendecirla el obispo de Palencia, don Sancho de Rojas, que acompañaba a don Fernando, dándose el título de Santa María de la Concepción. Las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en la última década bajo la dirección de Luis Mª Cobos1 corroboran los relatos de las crónicas, pues evidencian la existencia de antiguas estructuras musulmanas bajo la primitiva iglesia de Zahara.
Según Francisco Siles Guerrero,2 al que debemos la recopilación de todas las fuentes referentes al pasado de esta iglesia, la advocación actual de Santa María de la Mesa debió ser importada de Utrera, ciudad con la que mantuvieron estrecha relación los Saavedra, señores de Zahara desde 1464 hasta 1481, donde existe hoy día también tal Virge como titular.

Descripción

Hemos de suponer que en los años subsiguientes a la conquista esta primitiva iglesia sufrió importantes reformas. Los datos arqueológicos aportados por Luis Mª Cobos1 y una descripción textual fechada en 1685,3 apuntan a que fue una iglesia de planta rectangular, de dos naves con cubierta de estilo mudéjar a dos aguas, y la cabecera de forma poligonal gótica con contrafuertes en cada una de las esquinas. La capilla mayor estaba cubierta por una cúpula o media naranja y estaba dedicada al Santísimo Sacramento, que fue siempre objeto de una devoción especial en Zahara a lo largo de todas las épocas.

El desuso

Durante el siglo XVII,3 al mismo tiempo que se despuebla el antiguo emplazamiento de la villa, los fieles abandonan la antigua iglesia de Santa María de la Mesa, comenzando a frecuentar cada vez con mayor asiduidad las dos ermitas auxiliares de San Juan de Letrán y San Francisco, situadas junto a la nueva población. El desinterés de curas y beneficiados por celebrar allí va en aumento. Los visitadores mandados por el arzobispado llegaron incluso a obligar al sacristán a dormir en ella, y a los curas a decir misa todos los días. Las visitas3 de finales del siglo XVII evidencian cómo ya por entonces se usaba la ermita de San Francisco de ayuda de parroquia.
A principios del siglo XVIII, la visita3 de 1704 deja ya claro que todos los servicios religiosos eran celebrados en las ermitas, excepto las «funsiones de Semana Santa y Corpus». Igualmente habla de que la iglesia parroquial necesitaba algunos reparos.

Reparaciones y destrucción

Sin embargo, a pesar del paulatino abandono a la que se ve sometida, se van efectuando numerosas reparaciones en ella a lo largo de los siglos XVII y XVIII. De esta manera, en 1637 se emprende «la obra que la dicha Santa Yglesia de esta villa tiene de presente en la puerta que sale al poniente», que se encarga a Alonso González, maestro albañil de la villa de Zahara, por 276 reales.3
Posteriormente,3 en 1660 se da cuenta de los reparos efectuados en las puertas y en otros lugares. En 1670 es anotado un gasto en arreglar las gradas del altar mayor y recorrer los tejados. Nuevamente, en 1673 se reparan los tejados. Como vemos, si bien el abandono por parte del clero y de los fieles es patente, las autoridades eclesiásticas mostrarán siempre un interés por conservar en buen estado la antigua iglesia.
En 16793 se emprenden obras de más envergadura incluso. En los años siguientes se efectúan nuevas reparaciones. Sin embargo, hasta 1730 no se pensó seriamente en construir una nueva iglesia abajo, en el lugar donde se había ido trasladando poco a poco la villa y donde está actualmente la parroquia. No obstante, a partir de entonces, la antigua iglesia se siguió manteniendo para el culto y se continuaron con las reparaciones necesarias para conservarla en buen estado. El último dato que poseemos de que la antigua iglesia mayor estaba en perfectas condiciones para la celebración del culto divino corresponde a uno de los mandatos de la visita de 1770,3 en el que refiere que con poco gasto por parte la fábrica se podía mantener para el culto, pues se esperaba que las obras de la nueva se iban a prolongar en demasía. La demolición definitiva de la antigua parroquia de Santa María de la Mesa la ha documentado2 Francisco Siles Guerrero en el año 1775, dato que conocemos gracias a que se menciona en otro escrito relativo a la destrucción del órgano antiguo: «Hasta abril de este presente año(1794) en que yo el espresado mayordomo hise presente...cómo en diez y nueva años ya cumplidos del derrivo de la yglesia antigua, y se hizo la nueva...»
Así pues, podemos datar en este año la destrucción de la iglesia y su abandono definitivo, momento que prácticamente coincidió con la apertura al culto de la nueva parroquial(1779). Sin embargo, ya desde mediados del siglo XVII, debido al traslado de la población hacia su solar actual, sólo estaba abierta al culto los días festivos, celebrándose misa diariamente en las ermitas de San Juan de Letrán y San Francisco.

El campanario que nunca se construyó

Inicios del campanario que nunca fue
Un caso anecdótico que generó abundate documentación y, sobre todo, quebraderos de cabeza a los administradores de la parroquia de Zahara fue la construcción de una torre-campanario para la antigua iglesia parroquial, que duró muchísimo; baste decir que la edificación se empezó en 1616 y que más de un siglo después aún se hacían planes para acabarla.3 Todo comenzó cuando la fábrica de la iglesia de Santa María de la Mesa quiso erigir una torre-campanario, para lo que se buscó la opinión y parecer del maestro mayor de fábricas del arzobispado de Sevilla,3 Diego López Bueno, con quien se establecieron ciertas condiciones para su construcción.
La obra se debía acabar en el plazo de un año y se estipuló un sueldo de dos ducados por tapia, además siete reales diarios y los jornales de los peones y ayudantes al finalizar cada semana. No obstante, antes de efectuar el contrato ya se estaban preparando los materiales para comenzar la construcción. Así, en agosto de 1616,3Pedro García se obligó a traer del tejar de la villa a la iglesia mayor veinte mil ladrillos para la construcción de la torre, labor que había de finalizar en el plazo de dos meses. Asimismo, a principios de 1616,3 Francisco Pérez de Jaén y otros se obligaron a hacer cien cahíces de cal el Quejigalejo de las Cobatillas, que habían de terminarse a finales de mayor de dicho año. La construcción de la torre debió de comenzarse a su tiempo, pues en febrero de 1617 Juan Valiente se obligó a acarrear hasta la iglesia todos los cahíces de arena bermeja que hicieran falta para la obra que se había de hacer en la iglesia, al precio de seis reales y medio cada cahíz. Sin embargo, el 7 de noviembre de 1617,Hernando Lorenzo, Hernando Álvarez y Pedro Hernández Carvajal bajan la postura, el precio, que hicieron Juan Valiente y otros. Para colmo, en la revisión de las cuentas del mayordomo que la comenzó resultó a deber cierta cantidad, además de oponerse a recibirle los gastos de la obra. Hay pleito con sentencia desfavorble para el mayordomo, cuando ya era difunto, por lo cual fueron los herederos los que se hicieron cargo de la deuda.
La obra de la torre se interrumpió pero no cesarón los intentos por terminarla. De este modo, bastantes años después, en 1636,3 Francisco Moreno y Francisco Hernández se obligaron a hacer cuarenta cahíces de cal para la torre de la iglesia mayor. Aún en 1735 el mayordomo de la fábrica señalaba,3 entre las obras pendientes y necesarias «levantar un campanario sobre la torre que está començada, porque el que tiene oy las canpanas están amenazando ruina, por ser mui antiguo y estar los pilares sobre que está fundado con munchas aberturas...» A pesar de todo la torre no se llegó a terminar nunca, después de más de un siglo de obras. Las últimas noticias3 que tenemos son la reutilización de sus materiales en el solado de la iglesia mayor en 1734 y su total demolición en 1746 para que sus materiales sirviesen en la obra de la nueva iglesia.

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