La iglesia de Santiago Apóstol es un templo cristiano católico situado en la ciudad andaluza de Málaga (España). Su estilo un exponente de dos momentos artísticos de vital importancia, el gótico-mudéjar de los comienzos, con una clara simbiosis entre el arte de los reconquistadores cristianos y de la población islámica, y la eclosión del barroco de comienzos del siglo XVIII, que produce en este edificio una fuerte renovación edilicia correspondiente con la nueva mentalidad.
El valor histórico se encuentra fuertemente ligado con la historia de la ciudad, ya que tras la reconquista cristiana, en 1487, se inicia su construcción, siendo una de las cuatro parroquias, una por collación, existentes en la Edad Media a intramuros de la ciudad islámica.
Tiene también un importante valor urbanístico por sus connotaciones para comprender la evolución urbanística de este sector de la ciudad de Málaga, lugar por donde entraron los Reyes Católicos tras la toma de la ciudad en 1487, pues en el tramo final de la calle Granada aún puede reconocerse en su aspecto serpenteante, y en el adarve próximo a la iglesia, la herencia urbanística de la cultura islámica.
La lectura del inmueble, dentro del entramado urbano que genera, propicia la identificación de una prolija tipología de edificios de los siglos XVIII y XIX que marcan un amplio abanico de contrastes y aglutinan en torno a sí una volumetría equiparable a la de la propia iglesia.
Posee además unos fuertes valores etnográficos, debido a las cofradías que se han ido instalando entre sus muros, que la han dotado de bienes muebles de singular valor artístico. Entre ellas destaca la popularmente conocida como «El Rico», cofradía surgida en el siglo XVIII, que cuenta desde esta fecha con la liberación de un preso todos los años, o la del Cristo de Medinaceli, de gran devoción popular, que aglutina en torno a ella numerosas visitas de fieles todos los primeros viernes de mes del año, o la devoción que sugiere la Virgen de las Ánimas del cuadro pintado por Juan Niño de Guevara, al que muchísimos fieles acuden para rezar y dejar sus ofrendas de aceite.
La parroquia de Santiago, de Málaga, es un interesante edificio que conserva los rasgos de dos momentos históricos y estilísticos de especial importancia para la ciudad de Málaga. Se funda en el comienzo del proceso de cristianización de la ciudad, como una perfecta simbiosis cultural entre los estilos mudéjar y gótico, siendo la primera de las vicarías inscritas con un beneficio y una sacristía, dentro del programa de erecciones llevadas a cabo por el arzobispo de Sevilla, Diego de Deza, iniciándose la construcción hacia 1509, durando las obras de esta primera etapa hasta 1545.
Ambos estilos definen claramente la imagen del templo. El gótico se plasma en su cabecera y en el interior de la capilla mayor, así como en el trazado del arco conopial de acceso a la nave central. La huella mudéjar se aprecia fundamentalmente en la hermosa torre campanario, ubicada a los pies, exenta del templo, de ladrillo visto, con bóveda de estrella en el acceso y decoración de paños de sebka al exterior; caracteriza y singulariza la visión externa de esta parte de la ciudad y se ha convertido en el elemento más representativo del inmueble.
También pervive de esta época la armadura de par y nudillo de la nave, oculta bajo la bóveda barroca pero perfectamente conservada, y la primitiva portada de acceso, situada en el muro lateral izquierdo, realizada en ladrillo y con decoración de cerámica vidriada en las enjutas en forma de estrellas de ocho puntas.
La reforma barroca realizada en el siglo XVIII para la adaptación del edificio a los nuevos tiempos, conlleva el enmascaramiento de la estructura primitiva, por ello se cubre la armadura de madera de la nave central con una gran bóveda de cañón y una excelente decoración de yeserías.
En la capilla mayor se sustituye la bóveda nervada por una cúpula semiesférica sobre pechinas, y los pilares cuadrangulares se transforman en columnas apilastradas corintias; se añaden varias capillas, como la del Pilar o la del Sagrario, y se abren dos nuevas puertas a los lados de la primitiva, ambas de medio punto, entre sencillas pilastras acanaladas.
La Iglesia es de planta basilical, de tres naves más dos de contrafuertes, separadas por gruesos arcos de medio punto, que apoyan sobre pilares corintios y cuyos fustes albergan una serie de hornacinas en donde se disponían esculturas de Pedro de Mena.
La nave central se cubre con bóveda de cañón y la capilla mayor por una cúpula semiesférica sobre pechinas, con una amplia y complicada ornamentación vegetal de yeserías.
En el testero de la cabecera, bajo las pechinas, se insertan dos bellos relieves de escayola en tondo, con la figura de Santiago en uno de ellos, rodeado de formas sinuosas, acantos, rocallas y presidida por querubines, presidiendo se encuentra el Retablo Mayor, dedicado al titular de la Iglesia, de estilo barroco y realizado en el siglo XVIII en madera, pan, oro y pigmentos, mediante la técnica de ensamble, policromado y tallado, en cuya hornacina central se encuentra la imagen de Santiago Apóstol.
En el testero opuesto, a los pies, se eleva el coro sobre dos fustes acanalados que apoyan en ménsulas y se proyecta hacía las tres naves mediante tribunas de perfil muy movido.
Las naves laterales, de menor altura que la central, se cubren con bóvedas de cañón, de amplios arcos fajones y lunetos con yeserías que apoyan sobre columnas pareadas adosadas a los pilares. En los muros se abren capillas de diferente profundidad, en donde se disponen algunos camarines que no se manifiestan al exterior.
La nave del Evangelio se cierra por la cabecera con la capilla del Pilar, en el lugar que ocupaba la antigua Sacristía y contiene una profusa e interesante decoración de yeserías debidas al maestro Felipe de Unzurrunzaga, quien también intervino en la decoración general de la Iglesia.
La nave de la Epístola se cierra con la capilla del Sagrario, cubierta por una bóveda semiesférica sobre pechinas, de profusa decoración en estuco, con rocallas, relieves de los padres de la Iglesia y bustos de los Evangelistas.
En las capillas de la nave de la Epístola, reciben culto las imágenes de la Hermandad Sacramental de Jesús de la Sentencia, la Virgen del Rosario y el Cristo de Medinaceli. En las de la nave del Evangelio, las imágenes devocionales de Jesús «el Rico», la Virgen del Amor y la pintura de la Virgen de las Ánimas.
En 2009 concluyó la restauración de su fachada que sacó a la luz los dibujos de arquitectura simulada realizados en el siglo XVIII en la misma que habían sido tapados posteriormente por el encalado de los muros. También fueron recuperdos los vanos de 4 ventanas que habían sido tapiados a principios del siglo XX, dando una mayor iluminación interior al templo.
La Iglesia de Santo Domingo de Guzmán de Málaga, popularmente conocida como el Convento de Santo Domingo, es un templo que data del siglo XV, edificado tras la conquista cristiana y originalmente situado a extramuros de la ciudad medieval. Se trata tan solo de una parte del complejo conventual que ocupaba la manzana situada en la zona norte del barrio de El Perchel, en la margen derecha del río Guadalmedina.
Esta iglesia es la sede canónica de la Cofradía de los Dolores del Puente, la Hermandad de la Humillación y la Congregación de Mena, que salen en la Semana Santa malagueña.
Descripción
Su configuración exterior es un tanto peculiar debido al derribo de parte de las edificaciones anexas, dando como resultado un perímetro irregular.
La iglesia, arquitectónicamente, divide su espacio interior en tres naves separadas por arcos de medio punto sobre pilares cruciformes, con pilastras corintias cajeadas, que sostienen un doble entablamento, recorrido por un friso compuesto por canecillos con decoración de hojarasca. La nave central se cubre con bóveda de medio cañón rebajada, dividida por cuatro arcos fajones y dos nervios perpendiculares, que forman una retícula en donde encajan medallones en la parte central y lunetos recortados con molduras mixtilíneas en las laterales. A los pies de esta nave se sitúa el narthex cubierto por techo plano salvo en los bordes que se curva en un cuarto de cañón; sobre este espacio se desarrolla el coro, cerrado al espacio central mediante una barandilla de directriz mixtilínea.
En la cabecera de esta nave se ubica el presbiterio, al que se accede por un gran arco triunfal de medio punto. Es de planta cuadrangular y se cubre con una cúpula semiesférica sobre pechinas. El casquete semiesférico está decorado con medallón central de hojarasca y nervios planos cajeados, mientras que las pechinas presentan ornamentación vegetal y de medallones, con escudos y emblemas dominicos, sostenidos por angelotes. Las naves laterales se estructuran en tramos cuadrangulares entre arcos fajones doblados, cubiertos por bóvedas semiesféricas sobre pechinas, conservándose algunos restos de la decoración primitiva. A la nave de la epístola se adosan varias capillas. La capilla del Rosario presenta planta rectangular con cubierta de tejas a un agua. A ella se adosa el camarín de la virgen, de planta sensiblemente cuadrada cubierto con bóveda de medio cañón con fajones que llegan hasta el suelo. En esta capilla podemos encontrar un retablo recientemente restaurado,1 que fue destruido en los sucesos de 1931.
El acceso a la iglesia se produce a través de la fachada principal que se ubica a los pies de la nave central. Se compone de una portada con vano adintelado flanqueada por dobles columnas corintias, observándose en los intercolumnios restos, bastante deteriorados, de la primitiva decoración escultórica. La portada se remata con un cuerpo tripártito compuesto de frontones triangulares y un perfil conopial de dos tornapuntas, encontrados y rematados por frontón triangular y cruz. Sobre ésta se abre un gran óculo que ilumina interiormente el coro. Junto a esta portada, a los pies de la nave de la epístola, se abre otra puerta bajo arco sin ornamentación, rematada también por un óculo de menor dimensión que el anterior.
En el lado opuesto de la iglesia, frente al paseo del río, se abre otra puerta, de carácter trasero, que accede a un patio de servicio desde el que se registran distintas dependencias vinculadas funcionalmente, en mayor o menor medida, con la iglesia. Los edificios así definidos, entre el volumen principal de la iglesia y el límite exterior, se presentan como un conjunto de construcciones adosadas, en su mayoría de dos plantas, difíciles de interpretar en el fragmentado contexto urbano actual. Bajo esta definición se engloban: El cuerpo que se levanta tras el presbiterio —actual capilla funeraria y antigua sacristía—, de planta interiormente achaflanada y cubierta de tejas árabes a tres aguas; la actual sacristía que, muy compartimentada, ocupa el espacio que queda entre el cuerpo anterior y la cabecera de la nave de la epístola.
Por último, adosadas a las cabeceras de la nave central y del evangelio se disponen, en dos plantas comunicadas por estrechas escaleras, el resto de las dependencias parroquiales, entre las que destaca una amplia sala en planta baja que constituye el centro de las demás dependencias.
Imágenes del Interior
La Iglesia de Santo Domingo de Guzmán posee diversas imágenes en su interior en la que su mayoría representan a santos y santas de la orden dominica. Una de ellas es San Martín de Porres, una talla del año 2012, elaborada por el artista granadino Juan Patón, fue bendecida el 4 de febrero de ese mismo año. Es una imagen de vestir (candelero), en tamaño natural realizada en madera de cedro y policromada al óleo, posee un rosario de quince misterios del año 1978 regalo del Padre que encargó la obra Don Francisco García, OP.
Otras de las imágenes que se encuentran en el interior del templo son la Santísima Virgen del Rosario, Santa Catalina y San Vicente Ferrer. Esta Iglesia albergó durante aproximadamente 5 siglos las imágenes del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso y María Santísima de la Esperanza que procesionan en la noche del Jueves Santo, hasta que fueron trasladas a su propio templo, la Basílica de la Esperanza, en 1988 tras la Coronación Canónica de la Santísima Virgen.
La iglesia de Nuestra Señora del Carmen, conocida como Iglesia del Carmen de Écija, en la provincia de Sevilla (Andalucía, España) se encuentra situada en la calle de San Juan Bosco, número 16. Fue un templo de Carmelitas calzados hasta su exclaustración, estando servido después por una comunidad de Padres Salesianos, que se establecieron en 1897. En la actualidad es una iglesia parroquial. Es la sede canónica de la Hermandad del Santo Entierro, que hace su salida procesional cada Sábado Santo; a la Virgen de la Soledad se la considera la Dolorosa más bonita de cuantas hay en Écija.
Historia
La fundación data del primer cuarto del siglo XV. Durante los siglos XVI y XVIII se ejecutaron importantísimas obras y en 1637 se construyó la torre, matándose el religioso que dirigía la obra.
Descripción
El templo se compone de una espaciosa nave cubierta por bóvedas de aristas y casquetes esféricos en el presbiterio, con santos carmelitanos en las pechinas, de gran sencillez con aire neoclásico.
Para la realización de la torre se utilizó como material predominante el ladrillo tallado y cortado, oculto tras un enfoscado que presenta una doble policromía, el albero pálido para las superficies lisas y la almagra para destacar los elementos horizontales. Consta de seis cuerpos, en los cuatro inferiores, de planta cuadrada, se repite el mismo esquema. Los dos superiores, uno octogonal y otro circular se ornamentan con arcos de medio punto con dobles pilastras cajeadas y entablamento el primero, y vanos adintelados entre dobles molduras planas, a modo de pilastras, con media naranja en el segundo. Quizás el elemento que más caracteriza a esta torre se encuentra en el tercer cuerpo de la caña, ya que en las pilastras aparecen dobles hornacinas de medio punto que albergan esculturas de mármol personificando a santos de la Orden.
Capilla Mayor
La capilla Mayor está presidida por el retablo Mayor, del último tercio del siglo XVIII y dedicado a la Virgen del Carmen. A ambos lados de la hornacina central se encuentran las imágenes de Santa Teresa de Jesús y Santa María Magdalena de Pazzi, y sobre ellas las de San Elesbaan, rey de Etiopía, y Santa Ifigenia, realizadas en medias figuras. Finalmente aparecen las de San Elías en el carro y las figuras de San Eliseo y San Alberto de Sicilia, en el cuerpo superior.
Lado del Evangelio
En la nave del Evangelio se encuentran distintos retablos, entre ellos el dedicado a Santa Ana y la Virgen niña, al Sagrado Corazón de Jesús y a María Auxiliadora, todos ellos escultóricos. También hay dos retablos pictóricos, uno dedicado a Santa Lucía y Santa Bárbara y otro correspondiente a Jesús el Nazareno.
A los pies de la nave se localiza la tribuna del coro, y un cancel del siglo XVIII.
Lado de la Epístola
En la nave de la Epístola se halla un óleo sobre lienzo que representa “La Muerte de San José”, a continuación un retablo del torso del Ecce homo datado en 1644. El retablo se encuentra dedicado a San Juan Bosco.
Capilla de la Soledad
Esta capilla pertenece a la Hermandad del Santo Entierro, que efectúa su salida procesional cada Sábado Santo. Posee varias tallas que reciben culto en esta Capilla. En esta capilla se encuentra un retablo barroco de la Virgen de la Soledad, del segundo tercio del siglo XVIII. La Virgen procesiona junto a la urna del Santo Entierro el Sábado Santo. En la capilla de la Piedad destaca un grupo escultórico que representa el “Descendimiento de la Cruz” del siglo XVIII y un retablo con la imagen de un Crucificado de hacia 1520. En la capilla del Santo Sepulcro se conserva una urna con aplicaciones de carey y plata, del primer cuarto del siglo XVIII. En ella aparece la imagen yacente de Jesús, escultura fechada entre los siglos XIV y XV.
La Iglesia del Espíritu Santo es un templo cristiano de Ronda (provincia de Málaga, España), situado en uno de los barrios antiguos de la ciudad.
Historia
Se inició su construcción el 24 de mayo de 1485, el mismo año de la conquista de la Ciudad, por mandato de los Reyes Católicos, sobre la mezquita que había en el Arrabal Alto, próxima a la Torre de las Ochavas. Fue obra de las colaciones de la ciudad, dotada con doce caballerías de tierras.
Se concluyó veinte años después (hacia 1505) y se consagró bajo la advocación del Espíritu Santo en conmemoración del día en que fue tomada la ciudad, Pascua del Espíritu Santo. No se elevó a la categoría parroquial hasta los últimos años del obispo César Diario.
Durante algún tiempo realizó las funciones de iglesia mayor, mientras se terminaban unas obras en Santa María.
A mediados del siglo XIX se pretendió agregar a esta parroquia a la de Santa María para aumentar los feligreses de esta última, pero los vecinos del barrio del Espíritu Santo y los de San Francisco se negaron, alegando que eran zonas aisladas del resto de la población y que para llegar a Santa María tenían que atravesar las ruinas del castillo, cosa incómoda y peligrosa. La comisión encargada de estudiar el caso decidió que quedara como parroquia independiente.
Descripción
La iglesia es de una sola nave dividida en tres tramos cubiertos por bóvedas de crucería estrelladas, muy tardías, cuyos nervios apoyan en ménsulas a la altura de una imposta que recorre la nave. La capilla mayor se abre por medio de un gran arco triunfal, de medio punto, que apoya sobre gruesos y elevados pilares embutidos en el muro. En la clave del arco aparece un escudo . El prebisterio se cubre con una bóveda semiesférica ya barroca, con ocho nervios que terminan en placas. En la clave aparece una estrella de ocho puntas. La bóveda se apoya en trompas cegadas. En el testero de la cabecera encima del retablo, hay tres escudos, dos de ellos pertenecen a fray Bernardo Manrique (1541-1564), en cuyo obispado se realizó la obra, el otro es el escudo imperial de la Casa de Austria. En la parte superior de los muros laterales se abren dos vanos y, debajo del lado de la Epístola, una puerta que conduce a la sacristía.
A los lados de nave, cerca del arco triunfal, se abren otros dos arcos de medio punto, doblados, que dan paso a dos capillas laterales. Ambas son rectangulares y cubiertas con bóvedas de crucería estrellada como las de la nave central. Estas capillas hacen el oficio de crucero de la iglesia. En el lado del Evangelio se abre otra capilla que se comunica con el exterior y a la entrada del mismo lado se encuentra la escalera de subida a la tribuna. Ésta s levanta a los pies de nave sobre un ancho arco carpanel, que se enmarca por un alfiz formado por dos pilastras cajeadas y la cornisa, que sostiene la baranda de madera. A su vez, el arco está sostenido por dos pilares circulares embutidos en las pilastras cajeadas.
Toda la fábrica de está realizada en cantería. Al exterior el edificio presenta un aspecto de fortificación muy propio de la época. Los recios muros se articulan por medio de grandes contrafuertes terminados en pináculos renacentistas que recuerdan todavía las formas góticas. Alos dos lados sobresalen los cubos de las capillas del crucero, con sendos contrafuertes en las esquinas. Estas capillas son más bajas que la nave central. Sobre la capilla de la Epístola se eleva la espadaña en ángulo con dos cuerpos superpuestos. El primero es el cuerpo de campanas y está hecho en piedra como el resto del edificio, a los lados hay dos arcos de medio punto entre pilastras muy poco resaltadas, la decoración es muy sobria y se limita a marcar las líneas fundamentales por simples molduras. El segundo cuerpo es de ladrillo. Con el ángulo achaflanado como el cuerpo inferior y el perfil de líneas onduladas que se recortan sobre el cielo. La espadaña se remata, a su vez, por un frontón de líneas muy quebradas, por lo que pensamos será un añadido de la época barroca.
La fachada es muy sencilla, sigue el esquema de las fachadas de finales del gótico, está flanqueada por dos grandes contrafuertes que, como los demás, se rematan por pináculos. La puerta es un gran arco de medio punto enmarcado de forma irregular por un alfiz, único motivo mudéjar en la iglesia. Encima del arco aparece una pequeña hornacina avenerada con la paloma del Espíritu Santo.
Más arriba se abre una ventana germinada bajo un arco abocinado y ligeramente apuntado que quiere recordar las ventanas góticas, aunque es de una gran austeridad. Se remata la fachada por un frontón con un óculo central.
El edificio presenta una gran homogeneidad en su construcción. La obra se debió hace a finales del siglo XV y principios del XVI y corresponde al estilo híbrido gótico renacentista propio de la época.
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