jueves, 26 de enero de 2017

Imperios - Colonización española en América


La ex hacienda San Clemente está en el actual municipio de Pedro Escobedo en Querétaro. Se localiza en las coordenadas: longitud= -100.09277778 y latitud= 20.5358333, a 1908 m sobre el nivel del mar. Esta hacienda se ubica en la comunidad de San Clemente junto con un templo dedicado a dicho santo. Fue de gran importancia, debido a las grandes donaciones que hicieron sus propietarios. Es reconocida principalmente por su grande extensión, ya que anexados se encuentran los poblados de “El ahorcado”, actualmente Epigmenio González; “Guadalupe de Cosío”, actualmente Guadalupe Septién; “Santa Cruz” y “El muerto”, actualmente Ignacio Pérez.

Contexto histórico.

Capilla típica de las haciendas queretanas
Con la llegada de los españoles a la Nueva España durante la colonización se desplazaron muchas comunidades indígenas y surgió una nueva cultura de ciudad, en la cual buscaban enseñar vanidosamente sus riquezas y preponderancia socioeconómica. Este nuevo grupo social ya no pertenecía a una cultura europea como tal, sin embargo se seguían sintiendo españoles. Estaban en búsqueda de una identidad, en la cual dominaba el ansia de sobresalir en la sociedad y el afán de grandeza. Una forma de adquirir el reconocimiento social era mediante donaciones y obras de caridad, la mayor parte de estas iba designada a congregaciones religiosas. Detrás de cada iglesiaconventohospital e inclusive escuelas había un español que lo financiaba. De esta manera cumplían tres objetivos principales: se sentían orgullosos de sus actos piadosos y de su generosidad; mostraban su devoción a la iglesia, lo cual era de suma importancia porque la religión era el marco que justificaba desde la moral hasta la política; y finalmente enseñaban sus riquezas.
En la segunda mitad del siglo XVII Querétaro estaba pasando por una etapa de desarrollo económico, por lo que cada vez eran más los españoles que llegaban a la ciudad. En 1662 habitaban aproximadamente 1000 españoles, quienes controlaban la economía y la política, desplazando cada vez más a los pueblos indígenas que habitaban ahí: los otomíes. La mayoría eran dueños de minas, comercios, obrajes o haciendas agrícolas y ganaderas.
La alta concentración de españoles en Querétaro influyó a que fuera reconocido por sus espléndidos edificios y la presencia de la religión en todos los ambientes. La ciudad se llenó de fundaciones religiosas como el convento de Santa Clara, el convento del Carmen, el colegio de San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier de los Jesuitas, el convento de la Virgen del Pueblito, entre otros.

La hacienda.

Propietarios

El propietario era Don Esteban Díaz González, quien había establecido en su testamento que al morir la hacienda iba a ser heredada por sus hijos Joaquín, Esteban, Rafaela, María de los Dolores, Antonio, María de la Concepción, María del Refugio y cualquier futuro hijo legítimo que tuviera su mujer. Sin embargo, a Esteban le preocupaba que su esposa se fuera a casar por segunda vez cuando enviudara, ya que era común que los esposos de las viudas se quedaran con las propiedades. Cerca de su muerte en 1823 hizo modificaciones en su testamento para asegurar que los bienes se quedaran en la familia, designó como heredera a su hija, María de los Dolores y a su esposo, Manuel Alvear, a quien le tenía mucho cariño y confianza. Como se había previsto, después de la muerte de Esteban su esposa contrajo segundas nupcias con Don Manuel Casabal. Cuando María de los Dolores murió, la hacienda pasó a ser propiedad de Rafaela Díaz y Torre, su otra hija, quien decidió junto con su madre dejarle la administración de los bienes a su padrastro y anexó unas cláusulas en las cuales establecía que si después de su muerte la propiedad entraba en litigio la hacienda sería propiedad de Don Manuel. Cuando Rafaela murió sus hermanos disputaron la herencia, así que en 1860 Manuel Casabal se convirtió en el dueño de la hacienda San Clemente y ranchos anexos.
Don Manuel es un claro ejemplo de los hacendados que hacían obras de caridad para ser reconocidos por la sociedad y sobre todo para solucionar los daños que ocasionó a terceros. Su fortuna fue evaluada en $164,227 pesos, de los cuales donó aproximadamente $67,228 pesos en beneficio de San Juan del Río: una gran cantidad fue dedicada al hospital de San Juan de Dios, ordenó que $25,000 pesos se distribuyeran entre la gente de escasos recursos y junto con las donaciones de Don Esteban González introdujo un sistema de agua potable en dicha comunidad. Casabal no tenía herederos directos, por lo que decidió que después de su muerte la propiedad regresaría a Antonio Díaz, hijo de Esteban; sin embargo éste murió poco antes que Casabal. Esto inició otro litigio sobre la propiedad el cual finalmente acabó cuando se vendió la hacienda a Gil Echeverría por la cantidad de $113,000 pesos aunque estaba evaluada en $165,138.88 pesos. Fue hasta 1982 cuando su propietario, Armando Presa Fernández, decidió fraccionarla en cinco partes.
Municipio de Pedro Escobedo en Queretaro, donde estuvo la hacienda de San Clement

Hacienda de San Clemente

Aquella fue una muralla de magnificencia y solidez únicas. Ahora sólo quedaban unos montones de piedra y dos torreones de lo que fue el portón de entrada.
Desde la carretera que va a Unión de Tula se divisa la casona grande aún de pie. Se compone de un corredor espacioso levantado sobre el piso y unas salas enormes, frías y húmedas.
Desde esta terraza se columbran lejanías luminosas. El verde del campo se funde en el azul de la distancia.
Al fondo de la casa está todavía un torreón enorme de piedra, construido a todas prisas porque las embestidas de revolucionarios y de chusmas azuzadas por la consigna de persecución a las haciendas, apremiaban la obra.
Pasó el estruendo y la hacienda se quedó agonizando. En esta misma agonía fue encontrada en recorrido fotográfico por el año de 1974. No presenta una destrucción absoluta pero sí está muy lejos de ser lo que fue.
Si de ésta no se puede decir que la atrapó el silencio y la dejó convertida en un montón de harapos, sí puede parecer una imagen de lo fueron las huellas de su esplendor, los signos de la bonanza que fue obtenida aquí de la tierra y el trabajo de los sombres.
Pensar de este modo, que fue una de las haciendas más extensas y más ricas de Jalisco, que comenzaba en la Unión de Tula y por el otro viento llegaba hasta la Cruz de Moya que está antes de bajar a Juchitlán…
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Reinos de Indiasde las Indias o reinos castellanos de Indias son denominaciones de las entidades políticas que se conformaron en la América española, los diversos territorios de "las Islas y Tierra Firme" incorporados jurídicamente a la Corona de Castilla tras el descubrimiento y la conquista española de América, y que desde entonces hasta su independencia formaron parte de las posesiones dinásticas de la Monarquía española. La utilización de diferentes denominaciones (como "reinos" o "virreinatos") no implicaba de hecho ningún tipo de diferente condición jurídico-política dentro de la organización administrativa de la colonización española de América.
Isabel I de Castilla, Reina de España e Indias, apelada la Católica.

Orígenes

El fundamento jurídico de su condición política se basa en una donación pontificia hecha en favor de los Reyes Católicos, a partir de una solicitud de ellos mismos, por el Papa Alejandro VI. La Iglesia, representando a la cristiandad, cede a los monarcas españoles los territorios descubiertos y por descubrir en el Nuevo Mundo. Los reinos de Indias pasaron a ser entonces reinos distintos del reino de Castilla, así como lo eran también otros reinos vinculados a la corona de Castilla.
De esta forma, los reinos castellanos de Indias, que incluye sus territorios por descubrir, serán reinos propios de la corona de Castilla, pero no del reino de Castilla. De manera que el reino de Castilla se convierte en una jerarquía administrativa superior pero no tiene el dominio de las Indias. Los reinos de Indias se hallaban en una situación intermedia entre una absoluta igualdad con Castilla y una total subordinación:
  1. No estaban unidos al reino de Castilla como León y Galicia, porque no participaban en sus Cortes legislativas y sus administradores no fueron miembros del Consejo de Castilla. Aunque las Indias contaban con un derecho propio especial, el indiano, y con organismos administrativos propios, el Consejo de Indias.
  2. Tampoco eran equivalentes a los reinos distintos al de Castilla, como Navarra y Aragón, porque no tuvieron Cortes (sino un Concejo administrativo) ni un derecho exclusivo (sino uno propio especial, pero no exclusivo, porque el derecho de Castilla se aplicaba subsidiariamente).

Evolución histórica

Los Reyes Católicos consideraron las Indias como patrimonio personal suyo y, en cuanto tal, dispusieron que a su muerte se incorporaran a la Monarquía. De este modo, se convirtieron en tierras de realengo. Después su sucesor Carlos I desde 1519 las declaró inalienables, de manera que nunca pudieran separarse del reino de Castilla, ni divididas en todo ni en parte, ni sus ciudades ni poblaciones.
Siglos más tarde, a partir de la segunda mitad del siglo XVIII los territorios indianos perderán sus organismos administrativos propios que los caracterizaban, y según el vocabulario europeo adoptado por Carlos III, empezará a darse uso a ‘Colonias’. De esta forma en el ‘informe y plan de Intendencias’ para Nueva España, elaborado por José Gálvez y el Virrey de Croix en 1768, se pretende ‘uniformar el gobierno de estas grandes colonias con el de su metrópoli’. Siendo este el primer documento que se conoce en el cual se redefine con esas palabras la nueva situación de los reinos castellanos de Indias.
Pocas décadas después el fugaz Estatuto de Bayona de 1808 [1], que establece a José Bonaparte como rey de las Españas y de Indias, y unos años después la misma Constitución española de 1812, marcan el final de la relación jurídica especial de Indias otorgada siglos antes por la propia legislación indiana. La constitución de 1812 [2] termina suprimiendo los reinos castellanos de Indias, e incorporándolos al Reino de las Españas, con la representación que les otorga en dicha constitución.
De esta forma el patrimonio americano y europeo de la monarquía española termina siendo afectado tanto por el proceso independentista hispanoamericano, como por el proceso constituyente español que va parejo, ambos procesos darán lugar a los nuevos estados nacionales que se forman en Europa y América, y ambos procesos pertenecen al periodo de Revolución Liberal.
ReyesVirreinatoReal Audiencia
Casa de TrastámaraVirreinato de Indias
Virreinato abolido
Casa de AustriaVirreinato de Nueva España
Virreinato del Perú
Casa de BorbónVirreinato de Nueva Granada
(1717–1723; 1739–1810)
Virreinato del Río de la Plata
(1776)
Las Columnas de Hércules que simbolizaban el finisterre Atlántico de la «mar océana» establecido en el estrecho de Gibraltar antes de 1492. El lema anterior al descubrimiento universal del Nuevo Mundo era Non Plus Ultra, «nada más allá», tras Colón se cambió por Plus Ultra, «existe un más allá». Algunos historiadores modernos creen que el símbolo del dólar es este antiguo emblema Español con la cinta puesta en forma de S.

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