El cabildo abierto era una modalidad extraordinaria de reunión de los pobladores de las ciudades hispanoamericanas, durante la colonización española, en caso de emergencias o desastres. Usualmente, las ciudades coloniales estaban gobernadas por cabildos coloniales, instituciones de tipo municipal integrados por funcionarios designados por las autoridades coloniales, pero en casos de emergencia, el cabildo podía convocar a cabildos abiertos integrados por los vecinos.
En el inicio de las Guerras de Independencia Hispanoamericana los cabildos abiertos jugaron un papel decisivo, actuando como órganos de participación popular con capacidad para destituir a las autoridades y establecer gobiernos autónomos.
Modernamente, algunos países hispanoamericanos denominan cabildos abiertos a las asambleas populares convocadas por los gobiernos municipales con el fin de tratar y decidir asuntos de importancia pública local.
El término se ha trasladado al lenguaje moderno para referirse a la realización de reuniones populares abiertas con el fin de tomar decisiones.
"Cabildo abierto del 22 de mayo de 1810", cuadro realizado por Pedro Subercaseaux, que representa el inicio de la Revolución de Mayo en Argentina.
Los cabildos abiertos tradicionales
Durante la colonia era de uso común en Hispanoamérica el cabildo abierto, práctica consistente en la reunión de los vecinos de una ciudad en casos de emergencia y que se organizaban de forma similar a los concejos surgidos en la alta edad media en distintos reinos ibéricos. Usualmente eran convocados por el cabildo, invitando solo a los vecinos que consideraba más importantes ("la parte más sana y principal"), excluyendo por regla general a los criollos pobres, indígenas, mujeres, esclavos y mestizos y demás población
La reunión solía celebrarse en el recinto del cabildo o en alguna iglesia. Los cabildos abiertos atribuían a la parte representativa de la ciudad el derecho a deliberar sobre cuestiones que por su naturaleza requerían una solución extraordinaria. Las personas convocadas eran designadas por el cabildo invitante sin intervención del pueblo y constituían la aristocracia local. Con todo, la circunstancia de llamarlas para deliberar con el cabildo ordinario daba a estas asambleas un carácter más democrático.
Durante los primeros siglos de la dominación española los cabildos abiertos no tuvieron demasiada importancia política y fueron convocados con fines diversos, entre ellos:
- Acordar donativos.
- Adoptar medidas contra los indios.
- Contratar los servicios de un médico.
- Escuchar la lectura de una cédula real.
En los años iniciales de la Conquista de América abundaron los cabildos abiertos, pero esta manifestación de soberanía popular se hizo cada vez menos frecuente, en la medida que las corporaciones se burocratizaron y pasaron a ser controladas de manera monopólica por la aristocracia española y criolla.
Los cabildos abiertos revolucionarios
Véase también: Retroversión de la soberanía de los pueblos
La vieja tradición de los cabildos abiertos volvió a ser recuperada en 1810, con motivo del arresto en Francia, por parte de Napoleón, del monarca español Fernando VII, tuvo lugar el nombramiento de juntas de gobierno para gobernar en ausencia del monarca, desencadenando de esta manera el proceso de independencia.
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La Isla Aristazabal, (en inglés: Aristazabal Island1 ) es el nombre de una isla situada al suroeste de la Isla Princesa Real en la Columbia Británica, al oeste de Canadá. Tiene una superficie de 420 kilómetros cuadrados (160 millas cuadradas).1La isla fue bautizada así el 30 de agosto de 1792, por el teniente comandante Jacinto Caamaño de la corbeta española Aranzazu en honor del capitán español «Gabriel de Aristazábal», uno de los más notables comandantes españoles de la época. La palabra con falta de ortografía "Aristizable" aparece en las cartas del capitán de Vancouver.
Los cargadores a Indias eran los que comerciaban con estos territorios españoles. Eran comúnmente conocidos como mercaderes de las Indias, pero entre sí se llamaban cargadores.1
En 1503 se creó la Casa de Contratación de Indias, con sede en Sevilla, que establecía un asiento o monopolio de ese comercio. Aquellos que comerciaban con las Indias crearon en Sevilla en 1547 el Consulado de Cargadores a Indias, para resolver sus asuntos civiles. Este consulado al principio tuvo su sede en una estancia de la Casa de Contratación y algunos mercaderes de dicho consulado negociaban sus asuntos en las gradas de la catedral.2 Por esto, se construyó la Casa Lonja, que fue finalizada en 1598.3
En 1680 los barcos de América pudieron despacharse tanto en Cádiz como en Sevilla y en 1717 se trasladaron la Casa de Contratación y el consulado a Cádiz. Esto hizo que estos mercaderes pusieran sus casas-palacio en las localidades costeras de esa provincia, como Sanlúcar de Barrameda.
Las casas-palacio de cargadores a Indias son un tipo de vivienda doméstica palaciega andaluza construidas en los siglos XVII-XVIII en Cádiz, El Puerto de Santa María y Sanlúcar de Barrameda, producto de la actividad comercial con la América Española o Indias, adaptadas a las necesidades pero a su vez espejo de la prosperidad y gustos estéticos de sus moradores. Estos ricos comerciantes que recibirán el nombre de cargadores a Indias tendrán diversa procedencia, tanto española como extranjera.
En El Puerto de Santa María, conocido como la "ciudad de los cien palacios", destacan:
- La casa-palacio de Vizarrón o de las Cadenas. De los siglos XVII-XVIII, en los años 1729 y 1730 fue residencia de los reyes de EspañaFelipe V e Isabel de Farnesio, otorgándosele el privilegio de colocar cadenas en su puerta.
- El palacio de Araníbar, del siglo XVII, conserva un extraordinario artesonado de origen mudéjar y formas geométricas.
- El palacio de Santa Cruz o de Valdivieso, que se construye en el siglo XVII siguiendo el mismo esquema compositivo del de Araníbar, con monumental portada flanqueada por columnas de orden toscano y remate superior con doble frontón.
- El palacio de Villarreal y Purullena, del siglo XVIII; frente a las casas del siglo anterior este palacete recoge todo el recargamiento de la estética Rococó. Contaba con un extraordinario mobiliario y bellos jardines. Futura sede de la Fundación Goytisolo.
- casa de Roque Aguado, del siglo XVIII, que incorpora elementos barrocos y con un patio, herrajes y yeserías que refuerzan en su interior el carácter áulico del edificio.
- casa-Palacio de Reynoso, del siglo XVIII, de bello patio interior y sede provisional del Ayuntamiento.
En Sanlúcar de Barrameda destacan:
- La casa de Arizón, construida a principios del siglo XVIII, conserva el sector residencial y los almacenes. Tiene una torre mirador en forma de sillón a la manera de algunas torres-mirador de Cádiz.
- La casa de Moreda, construida en el siglo XVII, se le conoce también por el nombre de Casa de Manjón, apellido de los propietarios del edificio desde hace doscientos años.
- La casa Rodríguez Pérez o Casa Mergelina, construida en los siglos XVII y XVIII. Está situada en la calle San Agustín.
En Cádiz destacan:
- El palacio de los Marqueses de Casa Recaño, levantado hacia 1730 en la zona más elevada del casco histórico. Sigue el esquema habitual en la casas de cargadores a Indias, con portada de mármol, patio porticado y escalera con yeserías. El elemento más singular es su torre mirador, conocida como Torre de Tavira, convertida desde 1788 en vigía del puerto gaditano.
- La casa del Almirante, erigida en 1685 por Diego de Barrios, almirante de la flota, es uno de los mejores ejemplos de casa de cargadores a Indias de la ciudad. Destacan en su conjunto la portada de mármoles genoveses y el patio columnado, al que se abre una escalera cubierta por cúpula semiesférica.
- La casa de las Cadenas, se levantó a finales del siglo XVII como residencia de Manuel de Barrios y debe su nombre a poseer privilegio de cadenas por haber albergado a la custodia del Corpus en 1692, cuando la procesión fue sorprendida por una tormenta. La portada es obra de mármoles italianos atribuida a J. A. Ponsonelli. Patio y escalera conservan la estructura original.
- La casa de las Cuatro Torres, construida entre 1736 y 1745 por iniciativa del comerciante sirio Juan de Fragela, engloba cuatro edificios independientes, pero concebidos con espíritu unitario. Presenta rasgos significativos del barroco dieciochesco gaditano, como las torres mirador y la decoración pintada en fachadas.
- La casa de las Cinco Torres, grupo de cinco viviendas dieciochescas de características similares, que se singulariza por sus torres, que junto a las de la vecina Casa de las Cuatro Torres contribuían a ofrecer una singular perspectiva urbana a los viajeros que se acercaban a la ciudad por mar.
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