Fuertes de Brasil
El Fuerte de Santa Bárbara se localizaba enfrente a la cascada del arroyo Santa Bárbara, afluente de la margen derecha del río Vacacay, en el estado de Río Grande del Sur, en el Brasil.
El 2 de enero de 1774 volvió a ser atacado por los portugueses de Río Pardo al mando de Rafael Pinto Bandeira (hijo de Francisco), quienes utilizando una táctica de guerrillas para impedir el avance de 600 soldados españoles, atacaron el fuerte, dispersaron a 400 indígenas misioneros y tomaron prisionero al capitán Antonio Gómez de Velasco con 80 soldados, 1.200 caballos, 300 mulares, 100 bueyes, municiones y el plan completo de la invasión del gobernador de Buenos Aires, Juan José de Vértiz y Salcedo.
El Fuerte de Santa Tecla fue una fortificación construida por la Corona de España sobre el río Negro, cerca de la desembocadura del río Piraízinho (en español Piraizito), en el límite de la jurisdicción de la Gobernación de las Misiones Guaraníes (estancia de San Miguel) y la de Buenos Aires, cerca de las fronteras avanzadas del Brasil, en el estratégico y relativamente elevado lugar de reunión de serranías o cuchillas y nacientes de aguas llamado Nudo de Santa Tecla.
Actualmente el Fuerte de Santa Tecla se halla en el municipio de Bagé en el estado de Río Grande del Sur, en el Brasil. Sólo quedan vestigios de las antiguas fundaciones en piedra.
Inicialmente Santa Tecla fue un oratorio y puesto avanzado de la estancia jesuítica de San Miguel de las Misiones, el puesto recibió el nombre ya que fue fundado en el día que el santoral católico celebra a Tecla de Iconio.
En febrero de 1756 las fuerzas del gobernador de Buenos Aires, José de Andonaegui reforzadas por 150 soldados procedentes de España, junto con 1 670 hombres del gobernador de Montevideo José Joaquín de Viana y 1 200 soldados portugueses al mando de Gomes Freire, se reunieron en Santa Tecla para avanzar sobre San Miguel, dando inicio a la Guerra Guaranítica.
En febrero de 1756 las fuerzas del gobernador de Buenos Aires, José de Andonaegui reforzadas por 150 soldados procedentes de España, junto con 1 670 hombres del gobernador de Montevideo José Joaquín de Viana y 1 200 soldados portugueses al mando de Gomes Freire, se reunieron en Santa Tecla para avanzar sobre San Miguel, dando inicio a la Guerra Guaranítica.
El sitio (hoy en plena ciudad de Bagé) era estratégico al estar ubicado cerca del nudo orográfico también llamado de Santa Tecla que, en la Cuchilla Grande, es lugar de nacientes de varios importantes ríos: el Negro oriental, el Piraizito, el Santa María y el Yaguarón. Por tal sitio entraban los contrabandistas portugueses tras previamente haber seguido el camino que une de norte a sur a Río Pardo,Encrucijada del Sur y Cazapava.
En 1773 el gobernador de Buenos Aires Juan José de Vértiz y Salcedo con cinco mil soldados salió del Río de la Plata con destino a laCuchilla Grande y al llegar a los contrafuertes de la Sierra Geral el 27 de enero de 1774, mando construir el Fuerte de Santa Tecla para evitar que los portugueses siguieran arriando ganado de la región (por la Ruta del ganado que aquí se situaba en la Vaquería del Mar). La fortificación fue construida con una plano de pentágono irregular por el ingeniero Bernardo Lecocq Onesy, la cara norte medía aproximadamente 114 m , la cara este aproximadamente 77 m, la cara sur aproximadamente 88 m, la cara sudoeste aproximadamente 62 m, aproximadamente 83 m la cara oeste y constaba de murallas de piedra y mampostería, rodeado por un foso de 9 metros de ancho y 2,5 m de profundidad teniendo una muralla externa de 3 metros de altura y baluartes de 5,5 metros denominados: San Agustín y San Miguel, San Juan Bautista y San Jorge, y el medio baluarte de San Francisco.1 Las murallas eran de tapia y las construcciones de palo a pique. Un barranco sobre el río Negro servía de protección natural por el lado norte.2 Se le asignó una guarnición de 50 hombres de las tropas veteranas mandados por dos oficiales.
En 1773 el gobernador de Buenos Aires Juan José de Vértiz y Salcedo con cinco mil soldados salió del Río de la Plata con destino a laCuchilla Grande y al llegar a los contrafuertes de la Sierra Geral el 27 de enero de 1774, mando construir el Fuerte de Santa Tecla para evitar que los portugueses siguieran arriando ganado de la región (por la Ruta del ganado que aquí se situaba en la Vaquería del Mar). La fortificación fue construida con una plano de pentágono irregular por el ingeniero Bernardo Lecocq Onesy, la cara norte medía aproximadamente 114 m , la cara este aproximadamente 77 m, la cara sur aproximadamente 88 m, la cara sudoeste aproximadamente 62 m, aproximadamente 83 m la cara oeste y constaba de murallas de piedra y mampostería, rodeado por un foso de 9 metros de ancho y 2,5 m de profundidad teniendo una muralla externa de 3 metros de altura y baluartes de 5,5 metros denominados: San Agustín y San Miguel, San Juan Bautista y San Jorge, y el medio baluarte de San Francisco.1 Las murallas eran de tapia y las construcciones de palo a pique. Un barranco sobre el río Negro servía de protección natural por el lado norte.2 Se le asignó una guarnición de 50 hombres de las tropas veteranas mandados por dos oficiales.
Luego de 26 días de cerco, las fuerzas portuguesas de 1 500 hombres al mando del sargento mayor Rafael Pinto Bandeira, lograron rendir a los 200 españoles del fuerte el 23 de marzo de 1776, siendo incendiado y arrasado al día siguiente.3 El 1 de abril, cayó en su poder también Río Grande, hechos que decidieron a la Corona española a enviar una expedición al mando de Pedro de Cevallos, quien tras tomar la Colonia del Sacramento se dirigía hacia Río Grande de San Pedro, pero a mitad de camino lo alcanzó la noticia de la paz firmada entre españoles y portugueses, el Tratado de San Ildefonso de 1777.
El fuerte fue motivo de desavenencias entre los demarcadores del Tratados de San Ildefonso y debido a su valor estratégico, el primer virrey del Río de la Plata, Pedro de Cevallos, lo mando reconstruir en 1778.
En el contexto de la Guerra de las Naranjas, en 1801 tropas portuguesas del Regimento de Cavalaria de Dragões do Rio Grande do Sulal mando del coronel Patrício Corrêia da Câmara, Primer Vizconde de Pelotas, destruyeron el Fuerte de Santa Tecla y la población deBatoví.
Lo poco que queda de las ruinas de este fuerte desde el siglo XX está dentro de los terrenos de un cuartel militar brasileño; apenas quedan vestigios visibles (parcialmente se nota el área rellenada del foso), a la incuria y el vandalismo se ha sumado la pésima actividad iniciada en 1970 por el arqueólogo de la Universidad de Caxias do Sul llamado Fernando La Salvia; éste tras efectuar excavaciones en el solar pudo recuperar algunos relictos (restos de tejas, recipientes, fragmentos de artillería etc.) y se los apropió, luego de su muerte sus herederos se deshicieron de tales vestigios arqueológicos.
El Forte Jesus, Maria, José de Río Grande se localizaba en la margen derecha de la barra del río Grande (actual Laguna de los Patos), núcleo de la población (actual ciudad) de Río Grande, en el litoral del estado de Río Grande del Sur, en el Brasil.
Se remonta a una fortificación iniciada por el ingeniero militar, brigadier José da Silva Paes, el 19 de febrero de 1737, en un área fortificada provisoriamente por el lado de la campaña por el coronel de ordenanzas Cristóvão Pereira de Abreu (importante criador portugués de ganado), que lo protegía en tierra, y se destinaba a servir de alojamiento a la tropa de 1ª línea de la expedición. Este presidio (colonia militar), bajo la invocación de Jesús, María, José (Presídio de Jesus, Maria, José), constituyó el núcleo de la Colônia do Rio Grande de São Pedro (Colônia de São Pedro), fundada oficialmente en mayo de 1737, consonante con las órdenes recibidas del gobernador de la Capitanía de Río de Janeiro, Gomes Freire de Andrade (1733-1763). La elección del lugar, también como su colonización con el establecimiento de estancias de ganado, permitía apoyar a las comunicaciones por tierra entre Laguna y la Colonia del Sacramento, también como ofrecía apostadero seguro a las comunicaciones marítimas en aquél trecho de la costa, particularmente hostil a la navegación.
Con el formato de un polígono irregular fue erguido como una empalizada de madera retirada de la vecina isla de los Marineros, con los muros calzados por plataformas de tierra apilada. Poseía un foso seco como complemento a su defensa.
Fue conquistado por tropas españolas al mando del gobernador de la Gobernación del Río de la Plata, Pedro de Ceballos en abril de1763, quién ocupó además la margen izquierda de aquel desaguadero, esta última retomada por orden del gobernador de la Capitanía de Río Grande del Sur, coronel José Custodio de Sá e Faria en 1767. Fue relatado por el coronel Rêgo Monteiro en 1777.1
En el siglo XIX, sus dependencias abrigaban el Regimento de Cavalaria de Dragões do Rio Grande do Sul. SOUZA (1885) menciona que, por la importancia de la posición en relación al único puerto y a la ciudad más comercial de la Provincia del Río Grande del Sur, esta fortificación fue considerada de 1ª clase por el Aviso del 27 de junio de 1857.
Tragado posteriormente por el progreso urbano, su perímetro coincidiría aproximádamente con la actual Praça Sete de Setembro, en la ciudad de Río Grande.
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