La pesca milagrosa (en alemán, Der Wunderbare Fischzug) es la obra más conocida del pintor del gótico flamenco suizoKonrad Witz. Pintada al temple sobre tabla, data del año 1444. En el marco se puede leer «Hoc opus pinxit magister conradus sapientis de basilea 1444», esto es, Esta obra fue pintada por el maestro Konrad Witz de Basilea en 1444. Mide 132 cm de alto y 154 cm de ancho. Se exhibe actualmente en el Museo de arte e historia de Ginebra(Suiza). Es un fragmento del retablo de san Pedro (Petrusaltar) que se cree que pudo estar destinado para la catedral de San Pedro en Ginebra.
Esta obra es la más conocida de su autor. En ella se representa un episodio de los Evangelios: la pesca milagrosa que aparece en el capítulo 21 del Evangelio según san Juan, versículos 4-7:
:4 Cuando ya amaneció, estaba Jesús en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.
- 5 Díceles Jesús: «Muchachos, ¿no tenéis pescado?» Le contestaron: «No.»
- 6 El les dijo: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis.» La echaron, pues, y ya no podían arrastrarla por la abundancia de peces.
- 7 El discípulo a quien Jesús amaba dice entonces a Pedro: «Es el Señor», se puso el vestido - pues estaba desnudo - y se lanzó al mar.1
En primer plano, a la derecha, aparece la figura monumental de Cristo, medio vuelto de espaldas y envuelto en una capa de intenso color rojo. Parece estar flotando por encima de las aguas, por ser un milagro ocurrido después de la Resurrección, por lo que aparece como una aparición posterior a la muerte. En segundo plano aparecen los apóstoles, en su barca, recogiendo con dificultades las redes llenas de peces. Los apóstoles están representados de manera realista, como personas normales aunque llevan halo. Se logran efectos de transparencia de las aguas a través de las finas veladuras del óleo. Detrás se ve un paisaje umbrío, en tonos verde oscuro y con el cielo grisáceo, que se pretende representar con realismo, en una de las primeras representaciones paisajísticas que pretenden ser veraces, al reflejar el lago Lemán o lago de Ginebra en calma, con gran realismo en las aguas. Es uno de los primeros cuadros occidentales que representan un paisaje perfectamente identificable. Los montes que quedan detrás son claramente reconocibles: el Salève o el Dôle que es el que queda encima de la cabeza de Cristo y tiene un perfil muy fácil de reconocer.
Se observa que las cabezas de las figuras están repintadas. Fueron dañadas durante el más intenso período de iconoclasia protestante.
La Última Cena es un tríptico al óleo sobre tabla pintado por Dirk Bouts y está considerado como una de sus grandes obras. Data del período 1464-1467 y tiene unas medidas de 180 cm de alto y 290 cm de ancho. Se conserva en el tesoro de la Iglesia de San Pedro de Lovaina, en Bélgica.
Historia[editar]
El comitente de este «Retablo del Santo Sacramento» fue la Hermandad del Santísimo Sacramento. Se conserva el contrato y el precio fueron 200 gulden renanos, 1000 jornales de un maestro albañil. Sin embargo, debía comprometerse a no pintar otro cuadro al mismo tiempo y pagar los materiales. Esta Última Cena es el segundo trabajo fechado (después de Virgen y Niño entronizados con San Jerónimo y San Francisco de Petrus Christusen Fráncfort, de 1457) en mostrar la perspectiva lineal italiana. Los estudiosos han resaltado además que es la primera pintura sobre tabla flamenca que representa La Última Cena.
Descripción[editar]
Todas las ortogonales (líneas imaginarias perpendiculares al plano de la pintura que convergen en el punto de fuga) del cuarto central se dirigen a un único punto de fuga en el centro del tapiz, sobre la cabeza de Cristo. Sin embargo, el pequeño cuarto del costado tiene su propio punto de fuga, y ni este ni el punto de fuga del cuarto principal cae sobre el horizonte del paisaje visto a través de las ventanas. Con perspectiva central muestra a Jesús y sus discípulos durante la Última Cena. El momento representado es aquel en el que consagra la Eucaristía, diciendo «Tomad, comed: esto es mi cuerpo». Bouts no se concentró, pues, en la narrativa bíblica en sí, sino que presentó a Cristo en el papel de un sacerdote realizando un ritual de la liturgia de la Iglesia Cristiana - la consagración de la hostia eucarística. Esto contrasta fuertemente con otras representaciones de la Última Cena, que generalmente se concentraban en la traición de Judas o en el apóstol Juan. Bouts además agregó complejidad a esta imagen incluyendo cuatro sirvientes (dos en la ventana y dos sirviendo), todos vestidos con atuendos flamencos. A pesar de haber sido identificados al principio como el propio artista y sus dos hijos, estos dos sirvientes probablemente sean retratos de miembros de la confraternidad, responsables de comisionar el retablo. El centro de atención del cuadro es el rostro de Jesús, en el centro, al que el espectador mira directamente; ese rostro está convertido en un reminiscencia de representaciones de Jesús en el paño de la Verónica. Jesús hace el gesto de la bendición Salvator Mundi.
El Retablo del santo Sacramento tiene cuatro paneles adicionales, dos en cada ala. Como estos fueron llevados a los museos en Berlín y Múnich en el siglo XIX, la reconstrucción del retablo original fue dificultosa. En las dos alas laterales lo que se representa son escenas del Antiguo Testamento mostrando contenidos relacionados con la Eucaristía. En la parte superior del ala izquierda se ve al sacerdote Melquisedec ofreciendo a Abraham pan y vino, debajo está representada la fiesta del Pésaj. En el ala derecha se ve al pueblo judío recolectando el maná. Arriba está Elías, que después de que el demonio Bael muriera en el desierto, recibió pan de Dios.
La Virgen de los Reyes Católicos, procedente del Real Monasterio de Santo Tomás de Ávila y actualmente en el Museo del Prado,1 es una pintura al temple sobre tabla de 123 x 112 cm, y su fecha se establece entre 1491 y 1493.
Descripción[editar]
La composición es similar a la de una sacra conversazione: en una estancia con ventanas que dejan ver un paisaje de características convencionales del estilo flamenco, aparecen representados la Virgen con el Niño en un trono, y en un plano inferior, de pie, dos santos en hábito dominico e identificados con inscripciones en sus nimbos: Santo Domingo de Guzmán y Santo Tomás de Aquino; la elección del primero se debe a ser el fundador de la Orden Dominica (con un libro, atributo de su condición de doctor de la Iglesia, y un lirio, símbolo iconográficode la Virgen, por su particular devoción mariana —instauró el rezo del rosario—), y la del segundo, a ser el titular de la advocación del monasterio, cuya maqueta porta (también lleva un libro como corresponde a su condición de doctor de la Iglesia).
En un plano inferior, arrodillados, como donantes, los Reyes Católicos y dos de sus hijos (Juan y posiblemente Isabel), junto con dos frailes de la misma orden. Estos se identifican, el que está junto al rey, con Tomás de Torquemada, inquisidor general de Castilla y fundador del convento; mientras que hay más dudas con el otro, que podría ser san Pedro Mártir, inquisidor de Verona, con el cuchillo y la herida abierta en la cabeza que caracterizan su iconografía, quien para algunos aparecería prefigurado como Pedro Mártir de Anglería, humanista y confesor de la reina a cuyo lado aparece,3 o bien ser Pedro de Arbués, el primer inquisidor de Aragón y también mártir, que fue asesinado en una fecha muy cercana: 1485.2 El suelo, de baldosas, así como la tarima sobre la que se halla el trono de la Virgen, los reclinatorios de los reyes y las ventanas, presentan una perspectiva algo forzada.
Historia y autoría[editar]
En su ubicación original se guardaba en el oratorio del Cuarto Real del monasterio de Santo Tomás de Ávila. La desamortización de 1836 produjo su traslado al Museo de la Trinidad, de donde posteriormente pasó al Museo del Prado. Valentín Carderera la fechó, por estimación de la edad de los hijos de los reyes, en 1484, fecha aproximada de fundación del monasterio abulense. En la actualidad se retrasa su ejecución, interpretándose que la juventud de los personajes representados es consecuencia de su idealización.
Carderera proponía la autoría de Pedro Berruguete, Cruzada Villaamil y Pedro de Madrazo la de Michael Sittow. También se ha relacionado con otros maestros anónimos, como el Maestro de Santa Cruz, el Maestro de Miraflores o el Maestro de Ávila, del que le separan unos treinta años, o un pintor de la órbita de Fernando Gallego.4 En junio de 2016 la Universidad Autónoma de Madrid anunció el resultado preliminar de una investigación de la profesora Alicia Canto,5 según la cual la tabla sería obra de al menos tres pintores, dos de los cuales serían Fernando Gallego y el Maestro Bartolomé, quienes habrían dejado sus firmas disimuladas en distintos lugares de la tabla.
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