sábado, 3 de agosto de 2019

CUADROS POR ESTILO - GÓTICO


Adoración del Niño Jesús es una de las caras de un retablo del pintor Stefan Lochner, (en la cara opuesta esta la Crucifixión).1​ Realizada en 1445 y ubicada en la Pinacoteca Antigua de Múnich2​ es una de las obras más famosas del pintor y se cree que sirvió de inspiración para la obra La Virgen del rosal. El cuadro es una de las mejores representaciones del estilo delicado típico de Lochner que desarrolló la mayor parte de su trabajo en Colonia y que le convierten en uno de los principales maestros del Gótico del centro de Europa.

Fue pintado siguiendo el estilo flamenco de la época, es decir, óleo sobre tabla, lo que le aporta un carácter de modernidad. Sus medidas son 37cm de altura x 23 de anchura.
Hasta el siglo XV, lo que se había desarrollado en pintura había sido el retablo en el que la técnica utilizada había sido el temple (color mezclado con huevo) sobre tabla. Pero los pintores flamencos del siglo XV, llevaron a cabo una revolución en el mundo de la pintura al introducir el óleo (color mezclado con aceite) sobre tabla y su influencia se extendió por toda Europa, llegando a Alemania y siendo Stefan Lochner un ejemplo típico de maestro gótico del norte de Europa que comienza a introducir el óleo.

Descripción[editar]

La escena representa a María como virgen antes, durante y después del parto ya que su cabeza no está cubierta; hay que destacar una pequeña corona de perlas sobre su cabello en alusión a su carácter de Reina. La virgen también aparece representada con una espléndida aura de pan de oro muy característico de los retablos góticos.
María está arrodillada ante el Niño en un establo acompañados por el buey y la mula, mientras un ángel anuncia a los pastores el milagro y dos grupos de ángeles se asoman a la ventana y a la parte superior del establo entonando un canto de Aleluya.

Composición[editar]

La composición es la típica en este autor y vemos de nuevo reminiscencias góticas: el tema principal se encuentra en el centro de la composición y la virgen forma una estructura triangular, característica en el mundo gótico, quizás relacionándola con la Santísima Trinidad. El autor no conoce la perspectiva geométrica pero sí que tiene una preocupación por representar un espacio de tres dimensiones, no solo en la construcción del establo sino también en el espacio donde se ubican los pastores con sus rebaños, dándole cierta importancia al paisaje.

Estilo[editar]

Lochner es un artista en el que el dibujo alcanza un total dominio sobre el color llegando sus figuras a poseer cualidades escultóricas; se puede apreciar también esta importancia del dibujo en el detallismo del pesebre, las telas acartonadas de la Virgen, típicamente flamencas, el buey y la mula, que tienen un cierto carácter inocente observando la escena, los ángeles, todos iguales, y los pastores que están vestidos a la moda del siglo XV, también característica de la pintura flamenca.
Los colores predominantes en el cuadro son el azul de la virgen y de los ángeles, que representa la pureza y que se consigue con la piedra semipreciosa lapislázuli, mientras que el niño aparece tendido en el suelo completamente desnudo sobre un paño de pureza y bendiciendo con su mano derecha.
Esta obra es una de las mejores representaciones del estilo delicado típico de Lochner que desarrolló la mayor parte de su trabajo en Colonia y que le convierten en uno de los principales maestros del Gótico del centro de Europa.











Advenimiento y triunfo de Cristo es un óleo sobre tabla de Hans Memling, datable ca. 1480. También es denominado como Los siete gozos de la Virgen. Su estilo es característico de los primitivos flamencos.
Fue realizada por encargo de Pieter Bultync y su mujer, Katelyne van Ryebeke, para presidir el altar de la capilla del gremio de los Tanner o Saddler (tenería y talabartería), la más oriental de la iglesia de Nuestra Señora de Brujas, donde se conservó hasta 1780. Actualmente se encuentra en la Alte Pinakothek de Múnich.

Descripción[editar]

La pintura, de compleja iconografía, cumple también complejas funciones devocionales y litúrgicas.
Muestra veinticinco episodios de los ciclos de la vida de la Virgen y de la vida de Jesús combinados en una composición narrativa en la que la escena central (una Adoración de los Magos) difumina su protagonismo al compartirlo con muchas otras. Entre las escenas representadas están la Anunciación a la Virgen, la Anunciación a los pastores, la Natividad, la Masacre de los Inocentes, la Pasión, la Resurrección, la AscensiónPentecostés, la Dormición de la Virgen y la Asunción. Un estilo narrativo similar fue utilizado por el mismo pintor en Escenas de la Pasión de Cristo2​ (c. 1470), encargado por el italiano Tommaso Portinari3​ (conservado actualmente en la Galleria Sabauda4​ de Turín).
La composición de la escena central tiene un importante simbolismo litúrgico: María, al sostener al Niño (el pan eucarístico) en su manto, representa el Ara Dei (altar de Dios) o Ara Coeli (altar del Cielo), mientras que los Reyes Magos representan simbólicamente a la glesia Universal.
Las misas que se celebraban ante esta pieza de altar, en beneficio de los miembros del gremio y sus familiares, vivos y muertos, no tenían un público limitado; la abertura de la arquitectura gótica del templo permitía una visión clara de la capilla y su altar. La pintura quedaba totalmente visible desde el deambulatorio. El despliegue de detalles de guarnicionería en la escena de los Reyes Magos es una forma de resaltar la vinculación de cuadro y capilla con ese gremio, y actúa como una suerte de publicidad de los productos de sus oficios.5
La devotio moderna de la época convidaba a una peregrinación mental, como un viage imaginario desde un santuario local y familiar a un destino peligroso en Tierra Santa, siguiendo los pasos de Cristo, especialmente con tal de revivir la Pasión. Este concepto puede ayudar a explicar una obra como esta: mostrar el camino de Cristo y su madre a través de los lugares sagrados.











El Retablo de la Trinidad, es un conjunto de cuatro pinturas al óleo sobre tabla, que se cree que fue encargado para el Trinity College Kirk de Edimburgo, (Escocia), a finales del siglo XV.
El trabajo está atribuido al pintor flamenco Hugo van der Goes, y probablemente representa los tableros de un políptico. El presunto tablero central está perdido.1
El trabajo representa un raro ejemplo de arte religioso escocés, superviviente del iconoclasmo y a la Reforma Escocesa.
Los paneles forman parte del Fondo de arte Real británico y está mostrado en la Galería nacional de Escocia.

Los cuatro tableros describen los temas siguientes:
  • Un clérigo orante, que se cree que sea el preboste contemporáneo del Trinity College Kirk, Edward Bonkil, acompañado por dos ángeles que tocan el órgano.2


Trinity Altarpiece.jpg

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