sábado, 3 de agosto de 2019

CUADROS POR ESTILO - GÓTICO


El Crucifijo del Duccio en Grosseto es un gran Cristo crucificado en tempera y oro sobre madera, realizado hacia 1285 por el taller de Duccio di Buoninsegna. Está expuesto en la iglesia de San Francesco de Grosseto.

Descripción[editar]

El Cristo es del tipo doliente, en la representación humanizante franciscana y dominicana, abandonando las representaciones góticas o bizantinas precedentes :
El Cristo debe de estar entonces representado muerto, sufriendo sobre la cruz (y no triunfante ni resignado) :
  • La cabeza bajada sobre el hombro,
  • Los ojos cerrados, ausentes (órbitas vacías),
  • Marcas de dolor sobre la cara,
  • La boca es curvada hacia abajo,
  • Las llagas son sangrantes (manos, pies y costado derecho),
  • El cuerpo torcido, arqueado en un espasmo de dolor, padeciendo su peso terrestre,
  • Esquematización de los músculos y de las costillas.
El crucifijo no soporta más que extremidades rectangulares, vacías de escenas figurativas arriba y abajo de la cruz (a pesar de todo, como el oro de las cornisas está interrumpido, se puede plantear la cuestión de la presencia de escenas en estas extremidades en el origen de la fabricación de la cruz) 










La Danza de la muerte es un importante fresco gótico de la Iglesia de la Santa Trinidad (HrastovljeEslovenia). Uno de los monumentos más destacados de la pintura mural medieval en Eslovenia. Pintado en 1490 por el pintor esloveno Janez iz Kastva y algunos de sus ayudantes. El fresco fue descubierto en 1951 por Jože Pohlen.
La Danza de la muerte

Descripción[editar]

El fresco muestra una serie de esqueletos que caminan en procesión, acompañando a representantes de las distintas clases sociales hacia la tumba, donde una figura de la Muerte aguarda, representada también como esqueleto en un trono. Los personajes son: un papa, un rey, una reina, un cardenal, un obispo, un monje, un comerciante, un caballero, un mendigo y un bebé.

Tema[editar]

El tema del fresco es la muerte, que ninguno puede evitar ni por su posición social ni por su edad, no se la puede corromper, es inexorable e implacable. La danza macabra es un género literario y figurativo muy popular al final de la Baja Edad Media que se proyectó a lo largo de las Edades Moderna y Contemporánea coincidiendo con periodos de graves crisis demográficas. Examinada en su conjunto, es una gran sátira social que contempla la Muerte como elemento unificador de toda la humanidad, con independencia de cualquier tipo de escala económica, estamento o grupo social.

Motivo iconográfico[editar]

El motivo iconográfico de la danza de la muerte es poco frecuente en la pintura mural medieval. Surge a principios del siglo XV y en el siglo siguiente desaparece. Según R. Hammerstein habría dos tipos fundamentales en la representación del mismo motivo, el antiguo francés en forma de baile en rueda y otro llamado de Basileacaracterizado por figuras agrupadas a pares.¹ El fresco de Hrastovlje formaría parte del último, pero con algunas características especiales dado el infujo de la pintura italiana.










El Descanso en la Huida a Egipto es el tema de un grupo de cuadros al óleo sobre tabla del pintor flamenco Gerard David, uno de los cuales se encuentra en el Museo del Prado.

El tema[editar]

La Huida a Egipto huyendo de Herodes es un episodio que se recoge en el Evangelio de Mateo (Mateo II, 13-18), aunque este no menciona el descanso. Esta narración es una leyenda que proviene de los evangelios apócrifos.
El Descanso es un tema popular que ha sido tratado por pintores de distintas épocas. Gerard David lo pintó en numerosas ocasiones utilizando hasta cuatro composiciones diferentes,1​ posiblemente no realizadas por encargo sino destinadas al mercado del arte. Muchos de los cuadros apenas difieren en unos pocos detalles. Común a todos ellos es el que Gerard David centra la representación en la Virgen entronizada alimentando al Niño, en una naturaleza donde cobran especial valor el bosque y la profundidad del paisaje que sirven como fondo. En un segundo plano coloca una escena relacionada con el tema principal: en unas ocasiones con el descanso, en otras con el viaje.
Tomando como referencia la pintura del Museo del Prado podemos compararle con otros dos cuadros prácticamente idénticos, los que se conservan en el Metropolitan de Nueva York y en el Museo Real de Bellas Artes de Amberes. Otra famosa versión del mismo tema pero con una composición distinta es la de la Galería Nacional de Washington. Por último, se muestra una Virgen con el Niño del Museo Boymans de Róterdam que aprovecha el mismo modelo de Virgen para representar un tema diferente.

El cuadro del Museo del Prado[editar]

En la tabla del Prado (h.1515)nota 1​ la Virgen aparece amamantando al Niño en su regazo siguiendo la imagen tradicional de la Virgen de la Leche. A su izquierda, en el bosque, se sitúa la escena de la huida de la Sagrada Familia. A su derecha tras los árboles se ven una ciudad a la orilla de un río y las colinas que se suceden hasta el horizonte. La minuciosidad con que están pintadas las plantas del primer término, la cesta de la comida, las hojas de las hayas y los castaños revelan el gusto por el detalle propio de la tradición flamenca. El tratamiento del claroscuro con que moldea la figura de María, la gradación de los tonos sobre todo en los azules y verdes con los que da profundidad al paisaje, muestran la maestría técnica alcanzada por Gerard David en el periodo de su madurez.

Obras similares[editar]

En la tabla del Metropolitan (h.1515) David sustituye la cesta por una rama de manzano. En la conservada en el Museo de Amberes y que algunos autores consideran una copia debida a Adrián Isenbrandt,1​ no aparece la escena de la huida entre los árboles. En su lugar se muestra a José descansando y al borrico en la pradera.
El cuadro de Washington (h.1510) difiere en su composición. La Virgen alimenta al Niño con un racimo de uvas, uno de los símbolos de la eucaristía. Mientras, José varea un castaño para hacer caer sus frutos. Entre los árboles el paisaje en tonos azulados es más amplio que en los cuadros antes comentados. Ese predominio de los tonos azules de las vestiduras de la Virgen y de José, y del paisaje da una sensación de tranquilidad y armonía a la escena.
En cuanto a la tabla de Róterdam (h.1520) muestra la versatilidad de la iconografía de la Virgen entronizada para representar temas muy variados. En este caso el paisaje que representa el “hortus conclusus” o huerto cerrado (Cantar de los cantares) y los lirios blancos simbolizan la virginidad de María.




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