domingo, 4 de agosto de 2019

CUADROS POR ESTILO - GÓTICO


La muerte de la Virgen es una obra del pintor flamencoHugo van der Goes. Está realizado sobre tabla, y fue pintado entre 1477 y 1482. Mide 147,8 cm de alto y 122,5 cm de ancho. Se exhibe actualmente en el Museo Groeninge de Brujas.
Está representada la Virgen María en su lecho de muerte, rodeada por los apóstoles. Por encima de ella, en un plano celestial, ajeno a lo terranal, se aparece Cristo con ángeles, dispuesto a recibir a la Virgen. Se representa un episodio que no proviene del Nuevo Testamento sino de los Evangelios apócrifos y recogido en la Leyenda Áurea de Jacobo de la Vorágine. Era una leyenda muy popular en la Edad Media. Después del Concilio de Trento se abandonaron este tipo de historias sobre personajes sagrados que no estaban recogidas en la Biblia.


Hugo van der Goes 010.jpg










Nuestra Señora de la Flor de Lis es un fragmento de una pintura mural, visible ahora como obra enmarcada que, según las últimas dataciones, se sitúa en el siglo XIII, es decir, en un período de transición entre el tardorrománico y el gótico. Se trata de uno de los pocos ejemplos de restos pictóricos del románico que hay en la Comunidad de Madrid. Originariamente estaba en la desaparecida Iglesia de Santa María de la Almudena, que fue demolida como parte de los planes urbanísticos del siglo XIX.
En su origen formaba parte de la pintura mural que decoraba el ábsidede dicho templo, donde se descubrió en 1623 al retirar las tablas de un retablo. En 1638 fue arrancada y trasladada a los pies del templo. Al ser derribado este, en 1868, pasó a la iglesia del Sacramento y de allí en 1911 se trasladó a la cripta de la Catedral de la Almudena.1

Características[editar]

Se trata de una imagen frontal de la Virgen María con el Niño sobre las rodillas. La flor de lis que sujeta con la mano derecha explica el nombre por el que la imagen será conocida desde el siglo XVII, cuando comenzó a recibir culto. Según la tradición católica, la flor de lis con su blancura y sus tres pétalos representan la triple virginidad de la Virgen antes, durante y después de dar a luz a Jesucristo.2​ Con influencias de la pintura francesa de estilo gótico lineal, se encuentra alterada por los sucesivos traslados y repintes.1​ Tiene un aliento que recuerda al estilo bizantino, lo que ha inducido a algunos al error de datarla antes del siglo XIII.










Las pinturas murales de la conquista de Mallorca es el nombre por el que es conocido el conjunto de tres paneles de frescos que forman parte de un ciclo narrativo sobre la conquista de Mallorca por el rey Jaime I el Conquistador y con los que se decoraron una sala del Palacio Aguilar —anteriormente Palacio Caldes y actualmente sede del Museo Picasso— situado en la ciudad de Barcelona. Están fechados entre 1285 y 1290 y fueron realizados por un pintor anónimo llamado maestro de la conquista de Mallorca. Estos frescos fueron descubiertos en 1961 y trasladados al año siguiente, para su conservación, al Museo Nacional de Arte de Cataluña en Barcelona donde se encuentran expuestos.
Tanto los hechos representados como los personajes que participaron, que, entre otros, han sido identificados el rey Jaime I, Guillermo II de Bearne, el conde Nuño Sánchez de Rosellón y Cerdaña o el obispo Berenguer de Palou de Barcelona, fueron extraídos de dos de las Cuatro grandes crónicas, el Llibre dels feits o Crónica de Jaime I (1213-1276), y de la Crónica de Bernat Desclot o Llibre del rei en Pere e dels seus antecessors passats (1283-1288).

Contexto pictórico[editar]

Detalle de la pintura mural del Palacio Aguilar de Barcelona.  
Detalle de la pintura mural del Salón del Tinell (Museo de Historia de Barcelona)  
Dentro el contexto pictórico del gótico lineal en el Principado de Cataluña, destaca el taller que realizó las pinturas al fresco en los muros de diversos palacios de la ciudad de Barcelona, de los que se pueden citar como los más importantes los del Saló del Tinell del Palacio Real Mayor2​ o los del Palacio Aguilar.3​Seguramente fueron ejecutados por un taller que trabajó para el rey Alfonso III de Aragón i Jaime II de Aragón, la nobleza y también para encargos provenientes del estamento eclesiástico en las zonas de Barcelona y de Mallorca. Así se pueden ver las similitudes que guardan las obras murales de los palacios nombrados con el retablo de Santa Perpetua de Mogoda en la parroquia de esta ciudad o en Palma de Mallorca con el retablo de Santa Úrsula del convento de San Francisco y el retablo de Sant Bernat realizado para los templarios y conservado en el Museo de Mallorca.4
Detalle del mural conservado en el monasterio de Santa María de Valbuena.
Se cree que primero se realizó el encargo de los murales de Barcelona por parte del rey y de algunos nobles y después por parte religiosa de la isla, a este mismo taller, se le efectuó el encargo de los retablos antes nombrados.5​También fueron de esta misma opinión los historiadores Dalmases y Pitarch, al relacionar un taller «que después de trabajar en Barcelona lo hizo hacia 1300 en Mallorca».6
En la Península Ibérica estos murales guardan semejanza y por tanto han sido comparados con las pinturas que se encuentran en el monasterio de Santa María de Valbuena en Valladolid, donde se representa La conquista de Arjona en 1244.7​Otros similares son los de la iglesia rupestre di Santa Margherita de Melfi en Italia realizadas hacia 1290 por un maestro llamado «catalano-rosellonés», dentro del ámbito del Reino de Nápoles.8

Tema[editar]

El Llibre dels feits, con la ilustración de la llamada «Cena de Tarragona», donde se habría decidido la conquista de Mallorca por el rey Jaime I.
El tema presentado sobre la narración de la conquista de Mallorca del año 1229, se basa en las fuentes literarias de dos de las grandes crónicas catalanas, el Llibre dels feits y la Crónica de Bernat Desclot, esta última fue empezada a escribir en 1283 y los últimos capítulos entre 1285 y 1295, fecha contemporánea con las pinturas murales y cuando Bernat Desclot pertenecía como funcionario en la curia real.1

Conquista de Mallorca[editar]

Un grupo de prohombres catalanes presididos por Jaime I se reunieron en casa de Pedro Martell, durante la segunda quincena de noviembre del 1228 en Tarragona, para preparar la conquista de Mallorca.9​Reunidas las Cortes de Barcelona, el 23 de diciembre de 1228, después de tres días de deliberaciones los tres brazos acordaron el proyecto de la expedición. Al año siguiente, el 5 de septiembre de 1229 las naves catalanas zarparon de SalouCambrils y Tarragona rumbo hacia el desembarco en Santa Ponsa. Se venció a los moros, el 12 de septiembre en la batalla de Portopí. El 31 de diciembre, después de tres meses de asedio se conquistó Madina Mayurqa a Abu-l-Ulà Idrís al-Mamun. Esta cruzada fue comandada por el propio Jaime I de Aragón y tuvo como consecuencia la destrucción del poder almohade en la isla, la esclavización de la población andalusí autóctona, la repoblación de la isla con población cristiana bajo un régimen feudal y la creación del Reino de Mallorca.

MNAC- Conquesta de Mallorca.JPG

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